Juan Lacarra ha cumplido veinte años de servicio en ANESAR como secretario general técnico. Dos décadas trabajando intensamente en defensa de los salones. Una tarea nada fácil sobre todo si tenemos en cuenta que el sector ha sido, particularmente en los últimos años, objeto de tremendas campañas de desprestigio, de ataques desaforados de marcado sesgo político que han secundado con entusiasmo los colectivos ideológicos afines con la mentira como principal argumento.
Ante un panorama de ésta turbulencia política y social, agitada interesadamente por los que se mueven en el río revuelto en contra del juego privado, y con los salones como principal diana denigratoria, hacía falta temple, fortaleza para aguantar los embates y una posición firme para hacer emerger una realidad sectorial, por supuesto que con sus problemas, pero en nada concordante con la imagen deliberadamente amañada de los que han venido persiguiendo con saña la actuación de éste tipo de establecimiento. Y ahí ha estado, y continúa, Juan Lacarra desarrollando una labor tenaz y en muchas ocasiones sorda pero que ha servido muy positivamente para despejar no pocos fantasmas, no pocas leyendas negras, no pocos relatos elaborados con un claro fin de menoscabo para el negocio del salón, tan legítimo como otro cualquiera, que se han desmontado recurriendo a la facilitación de datos y de análisis que ofrecen luz sobre las sombras proyectadas en los salones. Y en tarea tan esencial ha estado en una primera línea de trabajo y dedicación intensa Juan Lacarra, imagen y voz de ANESAR durante una trayectoria de veinte años, que son años sobre todo cuando han estallado numerosas tormentas de por medio.
En un plano estrictamente personal Lacarra no es de los que sacan pecho. No es de los profesionales a quienes gusta y mucho el ejercicio de la autopromoción. Y de éstos no faltan en el sector, tan pagados ellos de sí mismos. Juan siempre ha hecho de la discreción una pauta de conducta, un comportamiento habitual manifiestamente alejado de cualquier tentación de notoriedad. Un atributo más que añadir a una biografía profesional que transforma la figura de Juan Lacarra en personaje clave dentro de la historia de ANESAR. En la que ocupa por derecho un lugar destacado.
Otrosí: mis sentidas condolencias.






