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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Lamentable jerga política de hoy

8 de junio de 2026

He cumplido un puñado de años y no obstante mantengo viva mi capacidad de asombro. Todo lo contrario que les sucede a millones de españolitos que ya no se asombran por nada aunque tengan motivos sobrados para hacerlo. Las reacciones que provocan en una buena parte de la ciudadanía los escándalos políticos que se vienen sucediendo en nuestro país, España para entendernos, dan la impresión de que hay un elevado número de compatriotas que se encuentran en estado de anestesia general. De lo contrario no se explica tanta atonía social, tanta resignación colectiva frente a hechos políticos de carácter gravísimo.

Partiendo de éste prólogo, retrato de la España de hoy, quiero referirme al lenguaje empleado por sus señorías en los tiempos que estamos. Y muy particularmente a los miembros del gobierno con su presi a la cabeza. Sin que tampoco falten los representantes de la oposición en este concurso público donde todos se ejercitan en los florilegios al hacer uno de la palabra.

La realidad es que hemos pasado de declaraciones y enfrentamientos verbales en los que predominaban los conceptos bien expresados y un lenguaje correcto y bien estructurado a la utilización por parte de los supuestos padres de la patria de una jerga populista, chabacana, trufada de frases que son fiel reflejo de una España lamentable, que con el idioma expresado por sus dirigentes demuestran hasta que grado de penuria política estamos llegando.

Si prestamos oído al abecedario político sobre el que gira el intercambio de manifestaciones de sus señorías sobresalen de manera espontánea un conjunto de palabras que se repiten con terca insistencia: fachosfera, cloacas, bulos, marrullerías, fontaneros y neras, tramas, conspiraciones, mafias, corrupción, «lawfare», basura, guerra sucia, manipulación, invento y no seguimos para no cansar al lector e incidir sobre un escenario en el que sus intérpretes no cesan de repetir su papel e insistir en el más patético de los ridículos.

Triste éste trasvase de un uso de la lengua española utilizada en otro tiempo por sus señorías con fluidez, elegancia e ideas con el recurso verbal al que se recurre hoy, donde la jerigonza predominante la forman una sucesión de vocablos que ponen de manifiesto hasta donde hemos llegado. Y en que manos tan mediocres estamos.