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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Maldición cinematográfica del salón

26 de junio de 2026

Hace un tiempo proyectaron en la 2 de Televisión Española la película Fatum. Un relato cinematográfico que carga las tintas del malditismo contra el juego personificándolo en el salón como espacio en el que caben la adicción , la violencia, la delincuencia, la presencia de menores y la confidencia fullera para apostar y ganar. Un guion llevado al límite de los extremismos donde el juego es origen de la destrucción familiar, de la desgracia, de la ruina económica y de la muerte.

La cinta se caracteriza por un tremendismo deliberado verdaderamente brutal. El protagonista es un ludópata sin remedio que sustrae el dinero que custodia su mujer para jugárselo en un salón tras recibir un soplo para ganar en las apuestas. El atracador, un chaval desnortado y violentísimo resulta que también está apresado en la red de los jugadores compulsivos y el encargado del local es un tipo de rasgos facinerosos. ¿Que les parece el coctail humano de la película ? Y el remate se salda en el interior del salón con varias muertes a tiro limpia entre ellas la de un niño.

Esta clase de mensajes, en las que el juego y el espacio en que se practica son objeto de una manipulación francamente asquerosa, dan pábulo a las ofensivas sociales y políticas que se perpetran contra la actividad privada de las prácticas de azar y su descalificación y condena. Este no deja de ser un ejemplo, uno más, de las acciones manifiestamente hiperbólicas que se llevan a cabo con el propósito exclusivo de desacreditar al juego recurriendo a los procedimientos cinematográficos, televisivos o periodísticos más abyectos y amigos del escándalo.

Hoy hablo de una película. Pero podría sacar a colación un reportaje televisivo u otro periodístico. En los que el eje es el juego, privado claro, como espectáculo truculento y causante de múltiples males que es preciso erradicar del panorama social. ¿ Hasta cuando, tanta animadversión truculenta, tanta falsedad ? ¿Hasta cuando prevalecerá la excepcionalidad frente a la normalidad? Hasta que los muñidores interesados del tema quieran. Que será nunca.