Podrá cumplir años, y deseo que muchos, que para mí que soy mayor siempre será Angelito. Lo conozco la tira de años y cuando nos vemos, cada vez más de tarde en tarde, los abrazos son fuertes y cálidos, llevan el sello de la sinceridad por ambas partes. Ha desempeñado, y sigue en la brecha como el primer día, puestos de la máxima responsabilidad internacional en grandes compañías del sector. Viajero del mundo es capaz de vender su producto en el rincón más distante del planeta. Su simpatía natural, su cordialidad de la que no abdica ni en los momentos más complicados que soslaya con habilidad e inteligencia lo facultan para abrir las puertas de cualquier mercado por difícil que se presente. Y por descontado que sus conocimientos, que abarcan todos los segmentos del juego, con los que está plenamente identificado por conocerlos muy a fondo.
Me reencontré con Ángel Gallego, ahora responsable internacional del Grupo INNOVA, con motivo de EXPOJOC. Nuestra relación de más de treinta años con largos paréntesis se mantiene intacta gracias al talante de Ángel que no se modifica para nada pese al transcurrir del tiempo. El carácter, las reacciones continúan estando presididas por una espontaneidad que fluye caudalosa y que transmite, en toda situación, alegría de vivir y pasión por el trabajo que realiza. Esa es una de sus bazas profesionales: el hacer del juego, en su amplia extensión, un ejercicio cotidiano al que se entrega con renovada ilusión cada día como si acabara de desembarcar en el sector. Esta es su seña de identidad profesional más reconocible y también más merecedora de ser valorada.
Evoqué con Ángel instantes compartidos dentro y fuera de España en diversas etapas de su existencia laboral en la que nunca le ha faltado el trabajo. Este es un dato que resume positivamente su trayectoria en el sector. Otro de los rasgos del personaje es su modestia, su no darse importancia. Otros que en cuestión de experiencia y saber de la industria no le llegan ni al talón andan sacando pecho de continuo y alardeando de no se sabe qué.
Angelito, siempre Angelito, es la imagen de un tipo que cultiva el humor y contagia optimismo. Que irradia cordialidad por todos lados y tras cuya fachada está una cabeza muy despierta que le permite desarrollar todas las lecciones derivadas del juego. Del que sabe lo que no está escrito. Si, Angelito.






