El mar era una lámina verdeazul que desprendía quietud y belleza y en cuyo espejo se miraban las estrellas. La noche tenía esa aureola mágica propia de las grandes solemnidades. El aire traía con el aroma salitre el perfume procedente de la flor del naranjo. El calendario marcaba la fecha: 30 de mayo de 2008. Y para el puerto, para la ciudad era una jornada grande: Se procedía a la inauguración oficial del GRAN CASINO DE CASTELLON promovido por los Grupos ORENES y FRANCO que reforzaba, y mucho, la imagen de la urbe añadiendo a su oferta de entretenimiento y diversión un local de 4.000 metros cuadrados de superficie dotado de una decoración y servicios que habían sido muy cuidados hasta en los menores detalles. Noche para recordar la de aquél día en una ceremonia presidida por el alcalde de la capital, Alberto Fabra, que con posterioridad accedió al mandato de la Generalitat.
Nosotros, los de SECTOR, estuvimos allí en una primera línea informativa. Y evocamos con Ángel Luis Orenes anécdotas divertidas vividas en Las Vegas en las que compartimos buenos momentos. Cruzamos confidencias con Joaquín Franco, siempre vehemente y apasionado cuando abordábamos los temas del juego, su razón de trabajo y vida. Y hasta tuve la oportunidad de rememorar junto a Luis Aguilé largas conversaciones mantenidas a altas horas de la madrugada en la discoteca La Bruja del entonces Hotel Astoria de Valencia. Fue una velada pródiga en reencuentros gratos entre los cientos de invitados que se dieron cita en un evento que salió redondo y propició la satisfacción de los asistentes llegados desde diversos puntos de España.
Han transcurrido 18 años desde aquélla apertura que ahora es objeto de recordatorio y celebración. Y al margen de conmemorar la efemérides, que pienso es de justicia hacerlo, conviene subrayar un dato importante: la eficaz contribución de ORENES y FRANCO al refuerzo de la perspectiva marítima de la ciudad, a la elevación de su potencial turístico con la presencia de un casino bien equipado y mejor atendido, con la realización de un complejo de ocio en el que se hizo un esfuerzo inversor para dotar a la ciudad de la Plana y a su franja marítima de un Casino con todas las de la ley. Digno de nombres de tanta solera y solvencia en el sector como los ORENES y FRANCO. Levantamos por ello la copa del 18 cumpleaños y que cumpla muchos más.






