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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Amparo Zabal, en el otro lado

21 de abril de 2026

El juego valenciano sabe de sobra quién es Amparo Zabal. Treinta y tres años de servicio en la jefatura de la sección administrativa que se ocupa de los asuntos del sector dan para un amplio conocimiento de la persona y su función. A lo largo de esas más de tres décadas tuve la oportunidad de establecer relación con ella. Hablo de una mujer de carácter, que cuando se tercia no se corta un pelo y dice lo que piensa sin necesidad de rodeos y cuya labor puede calificarse de eficaz en la Generalitat. Lo digo porque de no ser así pienso que no hubiese durado tanto en el desempeño de su cometido, no siempre fácil por otra parte.

Establecí con Amparo una relación cercana y cordial desde un primer momento. Nos caímos bien, circunstancia que no se daba con otras de sus compañeras de la dirección general que no solían distinguirme con su simpatía respecto a mi labor. Y conste que Zabal, en lo concerniente a su trabajo, no se casaba con nadie ni solía ceder un palmo en sus posiciones cuando debía ceñirse a lo establecido por las normativas.

Tras treinta y tres años, que ya es tiempo y acumulación de experiencias de todo tipo, volcada en el quehacer demandado por la Administración Pública, Amparo Zabal ha dicho por decisión propia adiós a una etapa muy importante de su vida y anuncia su cruce hacia el otro lado, el de la empresa privada, al que se pasa con todo su bagaje y experiencia para integrarse en un despacho de abogados especializados en materia de juego.

Más de tres décadas dedicada al tratamiento a fondo de los asuntos del juego es evidente que otorgan a Zabal la presentación de un currículum cargado de conocimientos sobre el sector y el saber interpretar con rigurosidad sus pautas de funcionamiento. En éste sentido cualquier duda está fuera de la realidad.

En el plano personal sólo me resta desearle a Amparo una feliz travesía en el nuevo rumbo que emprende a partir de ahora. Situarse en el otro lado no restará ni rigurosidad ni capacidad de discernimiento a su labor profesional que está muy acreditada. Siempre que nos hemos encontrado me saludaba con las mismas palabras: «Sabes que eres mi periodista favorito.» El mismo que te augura lo mejor en tu viaje hacia otro destino.