Ayer dimos en exclusiva el balance del juego en Andalucía correspondiente al ejercicio 2025. Los datos son satisfactorios y arrojan un volumen de ingresos de 2.501 millones de euros frente a los 2.385 de 2024 lo que significa un aumento del 4,8% respecto al año anterior o sea 116 millones de euros de incremento.
Estos resultados se alcanzan por obra y gracia de una política de la Junta basada en el realismo y la aplicación de criterios objetivos en el tratamiento del juego. Un tratamiento que intenta huir deliberadamente de los prejuicios que tantas veces prevalecen a la hora de reglamentar las normativas regulatorias del sector y que impiden el normal desenvolvimiento de sus empresas en materia económica. Lo cierto es que desde que llegó Manuel Vázquez Marín a la dirección general y posteriormente asumió la secretaría general de Hacienda con mando total sobre el juego el sector ha ido respirando de manera gradual, registrado avances con paso seguro y sacudiéndose dogales que lastraban su desarrollo.
Vázquez ha sabido entender la problemática que tenía delante, en la que se puede y se debe preservar a los colectivos más vulnerables de los peligros derivados de las adicciones, sin que ello suponga restringir al máximo la capacidad de desenvolvimiento de sus empresas. En un punto de equilibrio entre las garantías hacia los usuarios y un margen de libertad controlada para los operadores está la base de un juego responsable y positivo para todos: jugadores, administración y sector y éste es el dato que prevalece en Andalucía y se ve reflejado en su balance anual.
Pasando a los números los casinos encabezan la subida de ingresos con un 9,3%, seguidos de los bingos y máquinas que obtienen un porcentaje al alza idéntico: 3,7%. Dato significativo es el aumento del parque de máquinas que se situó en 2025 en 31.460 unidades experimentando en el plazo de dos años un estirón hacia arriba de 811 máquinas. Contrasta ésta cifra con la que presentan otras comunidades que han ido retrocediendo gradualmente en lo que al contingente de máquinas se refiere.
La conclusión es clara: Andalucía es un espejo en el que deberían mirarse otras comunidades cuya gestión del juego es manifiestamente adversa a los intereses de la industria. Ejemplos los hay y algunos flagrantes.






