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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Cataluña: reforzar los controles del bingo, ¿y de incentivar qué?

28 de mayo de 2026

Me quedo literalmente a cuadros al enterarme que la Generalitat de Cataluña quiere endurecer el control y supervisión del bingo electrónico y manual. Me parece estupendo que se extremen todo tipo de medidas para garantizar la fiabilidad en el desarrollo del juego. Hasta aquí, perfecto y total apoyo a la iniciativa. Dicho lo cual, ¿ a que aguarda el gobierno catalán, y muy en particular la dirección general competente, para abordar y ejecutar un plan de mejora destinado a reactivar al sector que está, desde hace la tira de años, en el furgón de cola de la actividad a escala nacional ?.

Lo de Cataluña y el bingo es una historia de estancamiento que clama al cielo. Una historia que viene prolongándose por espacio de muchísimo tiempo en el que no se ha hecho absolutamente nada para incentivar la marcha económica de las salas, para dotarlas de nuevos alicientes, semejantes a los instaurados en otros territorios, para flexibilizar su regulación desde la perspectiva de la modalidad y su tratamiento fiscal. Lo de Cataluña en relación con el sector es parálisis, mantenimiento de una inactividad administrativa que no ofrece ninguna muestra de querer atender las reivindicaciones tantas veces expuestas por las asociaciones empresariales.

Tanto en la introducción de avances como en el replanteamiento de la política tributaria aplicada al bingo podríamos citar aquí los notables avances que se han producido en determinadas autonomías. Todo lo contrario de la situación que se vive en las salas catalanas desde época inmemorial. De éste estado de cosas surge la pregunta: ¿ hasta cuando se prolongará el panorama ?.

Al parecer existe la pretensión de revisar los reglamentos del juego. Queremos pensar que con intención de actualizarlos, que falta hace, poniéndolos al día en aspectos que no admiten la menor demora. No estaría de más que se pusiera manos a la obra con carácter de urgencia en cuanto al bingo concierne. El sector no está para aguantar mucho tras una espera interminable para poder sacar cabeza y respirar un poco económicamente tras una travesía del desierto tan dilatada como asfixiante.