No basta con aportar datos, con autofelicitarse por los resultados de las inspecciones realizadas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Se impone la construcción de un relato ajustado a la realidad que hoy presentan los salones y su contribución económica y social. Esto lo dijo José Vall, presidente de ANESAR, en el último Congreso.
No puede discutirse éste planteamiento. Los salones reclaman un relato que sea espejo de su verdadera imagen. Y en el que se divulgan sus notables aportaciones para financiar los servicios públicos. Y para fomentar el empleo y la formación profesional, subrayando el concepto de ocio positivo que ofertan sus establecimientos plenamente integrados en la sociedad.
El relato en cuestión, por supuesto que apoyado en datos y criterios rigurosos, se convertiría en un arma de la patronal del sector para desmontar tanta leyenda negra como se viene utilizando en contra de los salones por quienes han hecho de su funcionamiento un blanco permanente de sus descalificaciones y falsedades.
Estando de acuerdo en la elaboración de un relato sólido, creíble y desmitificador sobre la actividad de los salones, no eludiendo para ello sus problemas que tratan de minimizarse al máximo mediante la implantación de severas medidas de control y alertas frente a clientes indeseados, su difusión no resulta nada fácil.
El relato debe servir como punto de apoyo en la interlocución con las administraciones y los grupos políticos, aunque algunos de ellos pasarán de sus argumentos por pura ideología. Otra cosa distinta es su proyección ante la opinión pública. Los medios generalistas difunden del juego la noticia objeto de escándalo y alarma social. Una situación de normalidad o que no incida en sus aspectos presuntamente negativos no les interesa. No queda por tanto otra opción que la de invertir, la de rascarse el bolsillo promoviendo foros de opinión, acciones divulgativas en colectivos educativos y sociales, acceso a prensa, televisión y radio para hablar sin complejos de unos locales víctimas de un maltidismo trasnochado. Tarea muy ardua y costosa, por descontado que sí. Pero el relato, bien cimentado es la única fórmula existente para tratar de contrarrestar tanta basura y mentira vertida contra la imagen masacrada de los salones.






