La respuesta no deja resquicio a la duda: Algo que no se está produciendo. El sector venía escamado por la actuación del anterior gobierno del Botánic. Un ejecutivo que si por algo se distinguió fue por su no disimulada animadversión hacia el juego, privado por supuesto. No se plantearon en momento alguno medidas reactivadoras o replanteamientos objetivos de la fiscalidad. Se descartó deliberadamente cualquier decreto o norma que representara un ligero avance del sector. Antes al contrario, el Botánic se decantó por el endurecimiento, por las decisiones de carácter restrictivo. Y, al propio tiempo, el diálogo mantenido con las asociaciones empresariales, resultó tan esporádico como ineficaz dada la férrea postura gubernativa.
Frente a un panorama tan negativo y nada propicio para alentar aunque fuera una tímida evolución, la industria valenciana del ocio depositó sus esperanzas en el cambio de rumbo político. La coalición PP y VOX anunciaba, al menos en teoría, una presunción de mejora para el sector. Y en éste sentido se pronunciaron abiertamente los representantes de las distintas asociaciones empresariales.
Las expectativas de avance no sólo no se han cumplido es que no llevan camino de verse materializadas. La decepción, tremenda decepción, es la que puede palparse en el ámbito sectorial ante la actitud de un gobierno que ni presta la debida atención a la realidad actual de la industria ni parece predispuesto a efectuar modificaciones que supongan un paso adelante de un núcleo de empresas firmemente atenazadas por normativas que exigen una urgente actualización.
PP y VOX, a escala Comunidad Valenciana, siguen exhibiendo los complejos propios de un centro derecha y derecha que no se atreven a romper con las directrices marcadas por la izquierda. Que se acobardan ante el que dirán si optan por revitalizar al juego. Que se ciñen a la cantinela de los colectivos vulnerables y no pasan de ahí.
Los empresarios valencianos siguen esperando una reacción contunden y efectiva del actual gobierno para que el sector experimente síntomas de mejoría. Que pongan manos a la obra, con decisión y valentía, a una revisión normativa y fiscal a fondo. Esperan todo lo contrario de lo que está aconteciendo: que es nada, palabrería y total falta de voluntad política para conseguir que la Comunidad no esté en la cola del sector a escala nacional.
¡Menudo chasco el de una coalición totalmente inoperante respecto al juego! Y de cuya actuación habrá que tomar la debida nota y pasar factura. Es lo menos que se puede hacer.






