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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Casi medio siglo ya

4 de marzo de 2026

El próximo año se cumplirá el medio siglo de la legalización del juego en España. Lo viví de manera muy directa cuando Jesús Gómez Escardó y su esposa, Alicia Cerezo, propietarios del Hotel Monte Picayo, instalado en Puzol (Valencia) obtuvieron licencia para abrir un casino. Estaba yo entonces en el diario Levante y en sus páginas publiqué la exclusiva que fue objeto de gran expectación ciudadana. Don Jesús, auténtico caballero y excelente persona, me invitó a formar parte del equipo del casino para ocuparme de la comunicación y ahí comenzó mi andadura en el sector hasta hoy.

Posteriormente tomé contacto con el bingo, por medio de Miguel Jiménez y José Manuel de Luz, que entonces llevaban las riendas de EJUVA, y me ocupé de los asuntos de prensa. Luego vino la creación de una revista con el nombre de La asociación que tuvo difusión nacional y que obtuvo un excelente recibimiento en la que di cabida a las asociaciones que entonces estaban constituidas y que aparecían mensualmente en sus páginas. Aquello duró cuatro o cinco años adquiriendo una notable influencia en el sector y ganándose la confianza de los anunciantes. El capítulo se cerró y surgió SECTOR DEL JUEGO que ha venido prolongando su existencia hasta hoy.

Casi medio siglo ya. Cincuenta años dan para mucho en el inventario de las vivencias, las amistades, las traiciones, los desencuentros, las épocas boyantes y las muy jodidas, en lo económico y en lo profesional, pero el balance final es que aquí seguimos pluma en ristre, y no se confundan con el término, y dando guerra cuando hay que darla. El espíritu periodístico se mantiene en permanente estado de alerta presto a la caza de la noticia y con el sentido crítico en pleno ejercicio.

Lo mejor del balance de éste medio siglo capaz de confesarse a medias, porque hacerlo de pleno no resultaría ni oportuno ni conveniente, es haber hecho buenos amigos. No muchos pero de los que nunca defraudan. Y en el otro extremo han estado gentes que trataron de ponerme obstáculos, zancadillas y hacerme la puñeta. Afortunadamente no se salieron con la suya. Casi medio siglo ya y continúo, hasta que Dios quiera, con la pluma lavada, la mente abierta a la curiosidad de cada día y sintiendo las emociones propias de un treinteañero que emprendió la senda del juego y no ha parado desde entonces. Período suficiente para contar historias espléndidas y otras que encogen el corazón. Siento haberles aburrido con relato tan personal. Disculpen.