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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Problemón del bingo valenciano

29 de abril de 2026

El juego valenciano, en general, tiene un problema. Los ingresos tributarios del parque de máquinas B y C descendieron en 2025, casi un 9% que ya es bajar. Resultado de menos máquinas y un retroceso fiscal evidente con recaudaciones de capa caída. Lo del bingo no es problema: es problemón. Un paso atrás próximo al 20% demuestra que las salas se encuentran en un proceso de contracción económica grave, que cada vez se venden menos cartones, que mengua el público de las salas, que faltan alicientes y que el estatismo actual está consiguiendo que muchas salas entren en barrena económica.

Mientras ésta situación sectorial se agudiza con el transcurrir del tiempo ¿ que hace la consellería de Hacienda y demás competente en la materia ?. Pues nada, absolutamente nada a pesar de las peticiones de cambio que se han venido formulando por parte de las asociaciones empresariales y que datan de cuando mandaba el gobierno del Botánic.

Los empresarios se las prometían felices con ocasión del cambio de ejecutivo en la Comunidad. Pero su gozo en un pozo. Nada se ha hecho en materia de avance en el bingo durante el mandato de la coalición PP y Vox. Y tiempo sobrado ha habido para ello. El estado de parálisis afecta a los distintos subsectores pero en el caso concreto del bingo es sangrante. Y así están en la actualidad sus salas: en el furgón de cola a nivel estatal en cuanto a evolución normativa se refiere.

Es una vergüenza que el bingo electrónico de sala siga siendo una quimera en el territorio autonómico. Que nada se avance en una reivindicación tan justa como necesaria y que la Administración como única respuesta se escude en la herencia recibida que le impide adoptar decisiones respecto a éste asunto. No tiene un pase la actitud de la consellería respecto al juego en general y al bingo en particular. Lo que se advierte en el gobierno de Llorca, y mucho antes en el de Mazón, con relación al tratamiento hacia el sector es una actitud de desconsideración manifiesta, de ocuparse de lo restrictivo y dejar de lado cualquier medida de mejora. En vista de lo cual lo que se respira en las empresas afectadas es un ambiente de decepción absoluta ante la inactividad de un ejecutivo cuya principal función consiste, a la vista de los hechos, en penalizar al juego. De persistir el panorama sombrío habrá que pensar en pasar factura. No es de recibo tamaño maltrato al sector en general.