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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Ramón Cubián transmisor de confianza

19 de mayo de 2026

El responsable del juego en la Comunidad de Madrid, Ramón Cubián, ha dicho que la relación y el éxito entre la Administración y el sector se sustenta en el diálogo y la confianza mutua que son piezas esenciales para alcanzar objetivos compartidos.

Al hilo de éstas palabras yo diría que Ramón Cubián es un transmisor de confianza por la acertada gestión que viene realizando desde que asumió el control del juego en Madrid. Una gestión llevada a cabo con naturalidad, dando al juego un tratamiento abierto, sin prejuicios y con absoluta predisposición para mantener un contacto fluido con las asociaciones. Postura semejante le ha permitido obtener el reconocimiento del sector y facilitado las cosas para llegar, en temas de la máxima importancia, a puntos de entendimiento.

Creo que en la actualidad Ramón Cubián, junto al andaluz Manuel Vázquez, es un exponente claro de una actuación muy positiva, y añadiría que brillante, al abordar los temas del juego. Lo está haciendo con talante aperturista, sin apartarse ni un milímetro de lo reglamentado pero con un sentido de la realidad que le permite abordar los problemas con rigor y objetividad.

Otra de las cualidades que conviene poner en el haber de Cubián es su hablar alto y muy claro. Proclamando la colaboración del sector en materia de seguridad para sus locales y en la implantación de mecanismos que la garanticen y no faltándole argumentos cuando se trata de hacer autocrítica o señalársela al empresariado para que trate de corregir posiciones poco deseables.

Ramón Cubián es hoy un director general en cuyo espejo no estaría de más que se miraran compañeros y compañeras que desempeñan idéntico cometido en otros territorios. Y cuyo principal rasgo de actuación es no dar ninguna facilidad para que el juego puede avanzar como lo hace cualquier otro sector. Directivos atenazados en su quehacer por tomas de posturas prefabricadas en contra del juego y de las que no suelen desprenderse al analizar sus asuntos por lo que resulta complicado alcanzar las imprescindibles mejoras.

Cubián, receptivo ante una realidad del juego que aborda sin complejos ni influenciado por tanta leyenda negra, es hoy un referente válido de lo que puede hacerse por el sector desde la perspectiva de la interlocución y la confianza mutua.