Los jugadores de 46 a 55 años gastan más del triple que los jóvenes de 18 a 25 en España

| 31 de agosto de 2026

La conversación sobre el riesgo asociado al juego suele poner el foco especialmente en los jugadores jóvenes. Sin embargo, los datos de gasto de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) muestran una realidad diferente cuando se analiza el desembolso medio anual por franjas de edad.

Según el análisis realizado por Gmonitor, los jugadores de entre 46 y 55 años gastan una media de 1.226 euros al año, más del triple que los usuarios de entre 18 y 25 años, cuyo gasto medio se sitúa en 326 euros anuales.

La diferencia alcanza los 900 euros al año por jugador, lo que supone que el gasto medio de la franja de 46 a 55 años es aproximadamente 3,8 veces superior al registrado entre los jugadores más jóvenes.

El gasto aumenta con la edad

Los datos muestran además que el mayor desembolso no se concentra en la población más joven. Las franjas de mayor edad, hasta los 65 años, presentan también un gasto medio superior al de los jugadores de entre 18 y 25 años.

Esta evolución introduce un elemento relevante en el análisis del comportamiento de los usuarios y en el diseño de políticas públicas relacionadas con el juego.

Los datos no implican que los jugadores jóvenes dejen de constituir un colectivo relevante desde el punto de vista de la prevención. Sin embargo, sí evidencian que la franja de edad que concentra buena parte de la atención pública no es la que registra el mayor gasto medio.

Un dato relevante para las políticas de prevención

El análisis de Gmonitor plantea así la necesidad de incorporar la variable de edad y gasto al debate sobre el juego responsable, evitando generalizaciones basadas exclusivamente en el perfil más joven.

La diferencia entre los 326 euros de gasto medio anual de los jugadores de 18 a 25 años y los 1.226 euros de quienes tienen entre 46 y 55 años pone de manifiesto que el comportamiento económico de los usuarios evoluciona de manera significativa a medida que aumenta la edad.

Estos datos pueden resultar relevantes tanto para el diseño de medidas de prevención y juego responsable como para las estrategias de producto, al mostrar que el grupo que más atención recibe en el debate público no coincide necesariamente con el que presenta un mayor gasto medio.