Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Los sueños de La Quiniela

24 de febrero de 2026

Eran otros tiempos, otros escenarios sociales, otros modos de vida. El juego legal no existía en España, salvo Loterías y la ONCE. Y la quiniela futbolística, la de los 14 aciertos, era el sueño semanal de millones de españoles. No siempre pero había jornada, ésa en la que el colista de la Liga le ganaba al líder de la tabla y se daban otros resultados sorpresa, en la que el premio de los 14 significaba ganar muchos millones de pesetas, tantos como percibir una cantidad astronómica de dinero que garantizaba una existencia placentera al afortunado o afortunada.

Se vivía con mucha pasión y mayor ilusión la fiebre de la quinielas Estaba la que se rellenaba de manera individual y las que se hacían por peñas de amigos. A partir del lunes eran muchos los que se dedicaban al análisis de la clasificación y al estudio profundo de los partidos del domingo. El resultado sorpresa, el que iba contra la lógica y daba paso a la incredulidad que engordaba la bolsa y convertía la suerte en una cifra de muchos ceros que llevaba la felicidad al tocado por la varita mágica de los 14, el número de los sueños hechos realidad.

Hubieron acertantes míticos, que se embolsaron pesetas por un tubo y alcanzaron grandísima popularidad. Se convertían, de la noche a la mañana, en celebridades forradas de pasta. Aparecían en los periódicos y en la tele única dando cuenta de sus planes al transformarse en opulentos millonarios. Que si la compra de un piso, la adquisición de un coche flamante o la organización de un viaje exótico de los que no se olvidan. Esta explosión de felicidad hacía que cada semana aumentara la recaudación de las quinielas.

Futboleros y no futboleros apostaban para lograr el golpe de gracia de los 14 capaz de solucionar la cancelación de la hipoteca e insuflar un nuevo aire, un cambio de rumbo en la existencia cotidiana. Los hubo que pasaron de la economía doméstica apretada a la opulencia. Y también los que no supieron administrar, se fundieron los millones con celeridad y acabaron en la ruina. De todos se tuvo noticia.

La quiniela del fútbol lleva años cayendo en picado. Son múltiples las opciones de azar que se ofertan. Y Loterías sigue monopolizando los premios de millones de euros. Lo de la quiniela perdió toda fuerza económica y toda ilusión. Y hoy es recuerdo de una España que soñaba cada semana con el pleno redondo de los 14 y su ristra de miles y miles y más miles de pesetas. Que los agraciados contabilizaban con la euforia propia de los nuevos ricos. Páginas de un ayer de otra España.