Correos potencia la presencia de productos de la ONCE en sus oficinas, incorporando su oferta al recorrido habitual de atención a los clientes. Así ocurre en muchas oficinas y concretamente en la oficina situada en la Avenida General Avilés de Valencia, donde los usuarios pueden encontrarse con estos productos tanto durante su estancia en el establecimiento como al finalizar una gestión.
Según la experiencia trasladada a este medio, después de realizar una gestión como la recogida de un pedido, el personal de la oficina ofrece al cliente la posibilidad de comprar un producto de la ONCE. A esta oferta directa se suma la exposición de estos productos en las proximidades de los puestos donde se atiende habitualmente a los usuarios.
La situación pone de relieve el papel de las oficinas postales como espacios en los que, junto a sus servicios habituales, se incorporan otras actividades comerciales. En este caso, la comercialización de productos de la ONCE se presenta dentro de una experiencia cotidiana para el usuario, vinculada a gestiones como la recogida de paquetes. Y por supuesto expuesto a todo tipo de público – menores, autoprohibidos, …
El caso de la oficina de la Avenida General Avilés, en Valencia, plantea también el debate sobre la visibilidad de los productos de juego en espacios de uso cotidiano y sobre la posibilidad de que una persona que acude a realizar una gestión postal reciba una oferta de compra de este tipo de productos al concluir su atención.













