La Región de Murcia avanza en la actualización de su regulación del bingo para adaptar la oferta a los nuevos desarrollos tecnológicos y a los cambios en los hábitos de los usuarios. La reforma establece las características técnicas, funcionales y operativas de las dos modalidades electrónicas que podrán desarrollarse en las salas: el bingo electrónico y el bingo electrónico de sala.
El nuevo marco sustituye la regulación anterior del bingo electrónico y del bingo automático, modalidades introducidas en la normativa regional hace más de una década. La Administración considera que la evolución tecnológica experimentada desde entonces ha dejado obsoletas algunas de las condiciones aplicables y hace necesario un nuevo modelo regulatorio.
Una de las principales novedades es la incorporación del bingo electrónico de sala, que podrá organizar y explotar directamente la empresa titular de la autorización de la sala de bingo. Esta modalidad permitirá utilizar tanto terminales electrónicos como cartones físicos, combinando así elementos tecnológicos con la fórmula tradicional del juego.
A diferencia del bingo electrónico, el bingo electrónico de sala no permitirá la interconexión entre diferentes establecimientos. Su funcionamiento quedará circunscrito a la propia sala autorizada.
En el caso del bingo electrónico, la gestión corresponderá íntegramente a una o varias empresas autorizadas por la Consejería competente en materia de juego como Redes de Distribución. Las salas que quieran implantar esta modalidad deberán adherirse a una de estas redes.
La nueva regulación también introduce una mayor flexibilidad en la organización y funcionamiento del bingo electrónico. En particular, se amplía el margen para que los operadores puedan plantear diferentes configuraciones de los cartones y de las combinaciones ganadoras, dentro de los límites establecidos por la normativa.
Una regulación adaptada a la evolución tecnológica
El cambio responde a la transformación experimentada por las modalidades electrónicas del bingo desde que fueron incorporadas al ordenamiento regional mediante el Decreto 194/2010. En aquel momento, tanto el bingo electrónico como el bingo automático se plantearon como complementos de la modalidad tradicional.
El desarrollo tecnológico posterior ha generado nuevas posibilidades de juego, con sistemas basados en terminales electrónicos y diferentes fórmulas de participación. De hecho, la regulación anterior contemplaba un escenario tecnológico que ha evolucionado considerablemente durante los últimos años.
La propia experiencia de la Región de Murcia refleja esta transformación. Según la documentación de la reforma, solo existe una sala autorizada para la práctica del bingo automático, autorización concedida en julio de 2021.
El objetivo ahora es facilitar que las salas puedan incorporar nuevas propuestas comerciales sin perder los elementos característicos del bingo tradicional. La nueva modalidad electrónica de sala responde precisamente a esta idea, al permitir que el jugador pueda utilizar tecnología electrónica o recurrir al cartón impreso.
La reforma se enmarca además en un proceso de modernización que ya se ha producido en otras comunidades autónomas. El bingo electrónico se ha implantado progresivamente desde 2014 en territorios como Aragón, Castilla-La Mancha, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Madrid y País Vasco.
Mayor control y supervisión
La actualización normativa no se limita a las modalidades electrónicas. El nuevo marco también contempla la regulación del control de admisión en las salas de bingo, dentro de una estrategia destinada a reforzar la seguridad de los usuarios y la capacidad de supervisión de la Administración.
La reforma pretende, en conjunto, adaptar la oferta de bingo a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y a las demandas de los consumidores, manteniendo al mismo tiempo mecanismos de control público sobre su funcionamiento.
El cambio se produce además en un contexto de estabilidad de la actividad del bingo en la Región de Murcia. En 2025, el gasto registrado en las cinco salas operativas alcanzó los 37,74 millones de euros, frente a los 37,49 millones del ejercicio anterior.
La nueva regulación busca así proporcionar al sector un marco más flexible para desarrollar productos electrónicos y combinados, al tiempo que mantiene las garantías administrativas y de control asociadas a la actividad.














