ARTÍCULO EXCLUSIVO DE CARLOS DUELO, PRESIDENTE DE PATROJOC.
Cumplir la normativa, proteger al jugador y garantizar que nuestra actividad se desarrolla con todas las garantías forma parte de nuestro trabajo y de nuestro compromiso , pero cuando se habla de juego parece que sólo se puede hablar desde esta óptica olvidando que sobre todo el juego es entretenimiento y diversión.
Porque hay algo que siempre me ha llamado la atención: a muy pocas actividades de ocio les ponemos el apellido “responsable” con tanta frecuencia como al juego.
Cuando vamos a un restaurante, nadie nos recuerda que debemos comer responsablemente o si te pasas una tarde entera viendo series, nadie nos habla de entretenimiento responsable. O cuando nos vamos de vacaciones, lógicamente nadie te pregunta si te lo puedes permitir o si se corresponde con un consumo responsable de tu tiempo de ocio.
Actividades tan cotidianas como tomar un café, salir de compras o salir con amigos pueden hacerse también de manera excesiva sin convertirlas en sí como perjudiciales.
Entonces, ¿por qué con el juego utilizamos un rasero diferente?
El sector entiende perfectamente la importancia de la responsabilidad. De hecho, somos los primeros interesados en que las personas que juegan lo hagan de forma informada, dentro de un entorno regulado y con todas las garantías.
Cumplir las reglas no es una carga: es parte de nuestra obligación y de nuestra manera de entender la actividad.
Lo que me gustaría destacar es que responsabilidad y prejuicio son dos cosas muy diferentes.
Podemos defender que la actividad de jugar se haga de forma responsable sin transmitir la idea de que jugar es, por definición, algo negativo. Podemos proteger al consumidor sin estigmatizar una actividad que forma parte del ocio de millones de personas. Y podemos hablar de regulación y cumplimiento sin olvidar que detrás de todo esto hay algo tan sencillo como una persona que decide dedicar una parte de su tiempo de ocio a jugar.
Desde Patrojoc seguiremos apostando por el cumplimiento, por la responsabilidad y por la protección de los jugadores. Pero también por algo que creemos igual o más importante: que nuestra actividad pueda ser entendida y debatida sin prejuicios.
Porque la responsabilidad forma parte de nuestra actividad.














