El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI/FATF) ha puesto el foco en los riesgos asociados al sector del juego con la publicación, el pasado 9 de septiembre, de su informe Risks of Gaming and Gambling. El documento recoge las conclusiones de un análisis realizado durante un año en más de 80 jurisdicciones y ofrece una revisión específica de las amenazas vinculadas tanto al juego online como a los mercados ilegales.
El organismo internacional identifica el juego no regulado como uno de los principales focos de riesgo. Según el análisis, en determinadas jurisdicciones la actividad ilegal puede alcanzar dimensiones similares o incluso superiores a las del mercado autorizado. La ausencia de controles y la posibilidad de operar bajo una apariencia de legitimidad incrementan, a juicio del informe, la exposición de estas plataformas a posibles operaciones de blanqueo.
Otro de los elementos destacados es la evolución de los métodos de pago utilizados en el entorno digital. El uso de efectivo, monederos electrónicos, sistemas de dinero móvil y activos virtuales puede facilitar movimientos de fondos rápidos y de carácter internacional, dificultando en determinados casos la identificación del origen y destino del dinero.
El GAFI también llama la atención sobre determinados comportamientos que pueden funcionar como señales de alerta. Entre ellos se encuentran las operaciones destinadas a mover dinero a través de una cuenta de juego sin una actividad de apuestas significativa, el fraccionamiento de operaciones en importes reducidos y determinados patrones coordinados de apuestas que podrían estar relacionados con la manipulación de acontecimientos deportivos.
La evaluación del organismo amplía además el foco más allá de operadores y jugadores. La creciente importancia de proveedores tecnológicos, plataformas de pago, redes sociales y otros intermediarios plantea la necesidad de analizar los riesgos de toda la cadena que interviene en la prestación y comercialización de servicios de juego, especialmente cuando algunos de estos actores no están plenamente integrados en los sistemas de prevención del blanqueo y la financiación del terrorismo.
El informe también aborda las estructuras societarias empleadas por determinadas plataformas y el posible uso de configuraciones empresariales destinadas a situarse por debajo de determinados umbrales de control sobre los beneficiarios finales, dificultando la identificación de las personas que ejercen realmente el control.
Un nuevo escenario para el cumplimiento
Las conclusiones del GAFI plantean un escenario en el que los sistemas tradicionales de prevención pueden resultar insuficientes para abordar la complejidad del juego digital. En este contexto, el cumplimiento PLAFT debe incorporar una visión más amplia del riesgo y no limitarse exclusivamente a los controles asociados al jugador.
Entre las medidas que pueden derivarse de este nuevo escenario se encuentran una mayor atención a la identificación de los beneficiarios efectivos de las estructuras empresariales, el análisis conjunto de los patrones de juego y movimientos financieros, y una supervisión más exhaustiva de los distintos proveedores que participan en el ecosistema digital.
Asimismo, la cooperación entre reguladores, organismos de supervisión y operadores adquiere una importancia creciente, especialmente en ámbitos como la detección de comportamientos vinculados a posibles manipulaciones deportivas.
El análisis del GAFI refuerza, en definitiva, la necesidad de abordar el juego ilegal no únicamente desde la perspectiva de la competencia frente al mercado regulado, sino también como un potencial vector de riesgo financiero y de blanqueo de capitales.
El mensaje para el sector es claro: la transformación digital del juego exige que los sistemas de cumplimiento evolucionen al mismo ritmo, ampliando su capacidad para detectar operaciones y estructuras de riesgo dentro y fuera de las plataformas reguladas.










