Tras el verano de 2015 se produjo el cambio del equipo del Servicio de Inspección de Juego en las provincias de Valencia y Castellón, lo que produjo una natural preocupación e inquietud entre los empresarios de Salas de Bingo, como parte del sector del juego, por aquello de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.
Y, como consecuencia de ello, sobre el mes de octubre de 2015, en las distintas salas se fueron presentando los integrantes de dicho nuevo equipo, Miguel Ángel y Andrés que, dicho sea todo, desde el principio pusieron firmes al sector, supusimos que para evitar que hubiera ningún relajamiento en el cumplimiento de la normativa.
Y así empezamos a conocer a Miguel Ángel, en el que se percibía una actitud de mucho rigor profesional, muy seria, exigente, muy minuciosa en su tarea de inspección, plenamente comprometido con el cumplimiento de sus responsabilidades y con el correcto funcionamiento del sector.
Pero, también, transmitía un trato extremadamente respetuoso con nosotros y nuestras empresas y, en particular, con nuestros empleados, educado, amable y con una natural predisposición a colaborar en la mejora del cumplimiento por las salas de bingo de las obligaciones normativas y a facilitarnos todo tipo de ayuda que contribuyera a ello.
Por eso, quienes tuvimos la ocasión y la fortuna de tratar con él, conocimos también una faceta que merece ser especialmente recordada: detrás de su rigor profesional había una persona respetuosa, cordial, cercana y siempre dispuesta a colaborar y, también un gran valencianista que llevaba grabado en su corazón el escudo del Valencia C.F., al que defendía incluso en sus peores momentos.
Su exigencia nunca fue entendida como una actitud de confrontación con los empresarios, sino como una forma de ayudarles a hacer bien las cosas, de advertirles de sus errores y evitar que estos pudieran tener consecuencias.
Y así, su gran predisposición a explicar y orientar y su compromiso con ayudar al correcto cumplimiento de la normativa por las salas de bingo hicieron posible que muchos de quienes trabajamos en el sector lo viéramos no solo como un inspector, sino también como un colaborador leal y un referente profesional.
Su inesperado fallecimiento nos ha dejado un profundo vacío entre quienes le conocimos y tratamos profesionalmente por lo que, EJUVA, desea expresar su más profundo pesar por el fallecimiento de tan destacado integrante del Servicio de Inspección de Juego, pero, sobre todo, por cómo era como persona y por tantas cosas buenas que nos transmitió, tan competente y riguroso y tan cercano y entrañable a la vez.
Por ello, desde EJUVA, queremos hacer llegar a su hija, a su madre, a su hermana y a toda su familia entre la que, de alguna forma, también incluimos a sus, compañeros del Servicio de Inspección de Juego, especialmente a Andrés, a sus compañeros y Jefes de la Policía y a sus amigos, nuestro más sincero afecto y nuestras condolencias, y dejar constancia de nuestro reconocimiento a una persona que echaremos mucho de menos porque ejerció su función con rigor, integridad, humanidad y respeto.
Descanse en paz.
Miguel Ángel Abad Ferrer, nació el 12 de febrero de 1974 y falleció el 18 de agosto de 2026
Era Graduado social
Ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía el año 2002
Su primer destino fue Menorca, pasó por Policía Judicial en el distrito de Abastos y por el grupo de información de jefatura.
Entró en la Unidad de Policía Nacional Adscrita a la Comunidad Valenciana en abril de 2013 perteneciendo al grupo de Seguridad Rural y en octubre de 2015 entró a formar parte del Grupo de Juego tras asumir las competencias totales en Juego la Consellería de Hacienda
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