Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Un bingo que da pena

26 de septiembre de 2018

Uno de los más destacados empresarios de bingo de España me confesaba: “No soy tendente de la depresión porque si lo fuera no se lo que hubiera hecho viendo como está el sector. Un bingo que da pena y hastío. En el que cuesta un huevo conseguir cualquier mejora, por pequeña que sea. En que apenas puedes gerenciar porque no te dejan. En el que vives asfixiado por una fiscalidad que empequeñece los premios y les quita todo el atractivo. Un bingo , en fin, que invita dejarlo porque no tiene horizontes de futuro, y entonces, cuando reflexionas, haces balance y echas la vista atrás resulta que arrastras mucho cansancio y mucha frustración. Y entonces centras tus esfuerzos en otras actividades que te permiten ejercer las funciones de empresario. Esto es así, y el bingo lo tomas como está hoy, que es un puto desastre, o lo dejas, o te sigues jorobando. No hay mas.”

Esta es, con cuatro brochazos ilustrativos, la realidad de un sector que viene repitiendo idénticas reivindicaciones desde veinte años atrás. Y que se ha convertido en un dinosaurio; porque padece esclerosis múltiple; porque da premios de porquería; porque es un hijo putativo de unas administraciones que lo chulean y porque avanza a paso de tortuga perezosa cuando se trata de obtener una mejora.

Hasta aquí el panorama de un sector triste, a todas luces rezagado y sobre el que escribir es llorar. De puro aburrimiento, porque es un ejercicio inútil cuyas palabras de las lleva el tiempo. Y así, desde la tira de años.

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