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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Tú me das y yo te doy

3 de junio de 2016

Tú me das y yo te doy. Son los cuentos de la vieja, las frases hechas de nuestros mayores que, dentro de su simpleza conceptual, cobran enjundia en la era donde todo se ventila a través del ciberespacio y la comunicación por internet. La voz del pueblo hecha sentencia llana es más significativa en ocasiones que muchas frases académicas o disquisiciones más o menos impregnadas de filosofía barata.

Saco a colación el asunto del dar y recibir después de asistir a una de las mesas de EXPOJOC 2016, un acontecimiento más que notable dentro del panorama nacional del juego, que ponía a debate la posibilidad de integración de bingos y salones como locales de juego diversos.

Desde el inicio del debate se suscitó la confrontación:  bingos y salones ponen muros de contención a las pretensiones de avances de unos y otros en materia de productos innovadores y estimulación de la oferta. Hubo choque empresarial y aguerrida defensa de posturas encontradas. Algo, por otra parte, tan legítimo como lógico en el mundo proceloso de los negocios. 
 
Por norma procuro escapar de los radicalismos, de las posiciones inmovilistas y cerradas que a nada conducen. Porque casi todo en la vida es un toma y daca. Un intercambio de cromos, un cruce de estampitas que premia a los creyentes, a los que tienen fe en lo que hacen.
 
Los bingos reivindican unas mejoras y los salones las suyas. Lejos de oponerse ambos a los avances pretendidos por el supuesto competidor, ¿no es más sensato acercar posturas, hablar, hablar y hablar y demostrar capacidad negociadora, flexibilidad y voluntad de entendimiento?.
 
Para alcanzar una meta muchas veces es preciso hacer concesiones. Ceder no es claudicar, sobre todo si la cesión lleva implícito un cierto avance, la consecución de un objetivo. Ignacio Benítez, un sevillano pragmático que aplica la lógica a cualquier problema me decía a propósito del asunto de los casinos apéndice en Andalucía que tiene paralizado al sector general desde hace cuatro años: “No me opongo por sistema a las salas apéndice. Todo es cuestión de barajar soluciones y ver que es lo que puede conseguir el bingo a cambio”. El toma y daca.
 
Huir de los antagonismos estériles. Bingos y salones están llamados a conquistar avances. Y para que éstos sean visibles por las Administraciones se recomienda que previamente se establezcan negociaciones serias, con amplitud de miras, cintura y flexibilidad. Y que se entre en el tú me das y yo te doy. Y seguro que del ejercicio, hecho con talento y muleta, saldrán soluciones de futuro para los dos. Si éstas las imponen las Administraciones nada saldrá a gusto de nadie.
 
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