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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Sir Peter Fry y su bingo europeísta

29 de junio de 2016

Las vueltas que da la vida. Los ingleses, tan suyos, con su espíritu imperialista vivo en el fondo de sus corazones y su mirada conmiserativa hacia el resto de ciudadanos, han dado sonoro portazo a la Unión Europea. Aseguran que solitos estarán mucho mejor y no tendrán que aguantar las servidumbres, para ellos complementarias, de la burocracia instalada en Bruselas.

Y digo que las vueltas que da la vida porque hace diez años un inglés, Sir por más señas, abanderó la condición europeísta del juego del bingo y propició la creación de EUBINGO. Le acompañó en la aventura de crear la patronal del bingo europea un español, José Luis Iniesta, doctorado en juego, toros, hostelería y lo que se tercie. Y de testigo de aquél acontecimiento estuvo quién esto escribe en nombre de SECTOR. Una publicación que no es exclusivista, a tanto no llegamos, pero que ha estado en la vanguardia de la noticia en ocasiones memorables para el juego.

Como comentaba fue un relevante personaje del Reino Unido, Sir Peter Fry, el que cogió la antorcha del europeísmo para el bingo. Conocí a Sir Peter mucho antes de la cita de Bruselas. Era miembro del parlamento británico, allí lo saludé junto a otros periodistas, y se ocupaba de la defensa de los asuntos del juego. Y supongo que llevaba a cabo ésta labor no por sentido altruista sino mediante jugoso estipendio. La labor de engordar el bolsillo presumo que la continuaría con el proyectado desembarco del bingo en Europa con vitola oficialista. 

Sir Peter respondía a la imagen tradicional del caballero inglés. De aire solemne en sus palabras, mirada desde la altura del personaje ennoblecido por su graciosa majestad, lo que les hace contemplar a los demás un poco reducidos de tamaño, y dueño de un rostro sonrosado, tirando a vinagre. Más que por el efecto de los rayos solares, que en su tierra no suelen prodigarse en exceso, sería por su propensión al gin-tonic, del que se declaraba ferviente aficionado. En el parlamento de Londres Sir Peter me condujo a la salita donde descansaba Felipe de Edimburgo en tanto su esposa, Isabel, pronunciaba su regio discurso anual de la corona, acompañado de unos bien trabajados gin-tonics.

Sir Peter, ya fallecido, no se lo que pensaría hoy de ésta salida del Reino Unido de Europa. Lo de EUBINGO no es que sirviera de mucho, pero le confirió vitola y relieve europeísta al bingo. Y él, caballero británico, se erigió en artífice principal de una aventura que acabó evaporándose y a la que Sir Peter le otorgó ése aroma señorial y un punto trasnochado que se desprende de todo lo inglés.

 
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