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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Salud empresarial

19 de noviembre de 2019
Lejos de caer en la depresión ante las arremetidas furibundas que está recibiendo el sector, el pulso empresarial denota firmeza, salud, ganas de competir, de animar e interesar al mercado. Esto no implica que no exista una lógica preocupación y una sensación de alarma por los efectos que puedan ir derivándose de la campaña emprendida contra la industria.
 
Lo reseñable en éste caso es que pese a la que viene cayendo de un tiempo a esta parte el empresariado no se desanima, no decae en su firme voluntad de aguantar y tratar de crecer, reafirmando su espíritu de lucha que ha sido una de sus señas de identidad. Conviene no olvidar que el sector se ha visto obligado en más ocasiones de las deseadas a encajar golpes muy duros, reveses de peso que casi lo dejaron noqueado pero de los que salió adelante a base de coraje y trabajo, dándose de bofetadas contra muros de granito.
 
Los empresarios del juego no son ajenos a los golpes bajos, las piedras en las ruedas para paralizar la carrera y las sorpresas por decreto. Y han sabido sobreponerse con las únicas armas que cuentan: el de la rebeldía y la fuerza de quienes se consideran, con razón, injustamente maltratados por unas corrientes de opinión teledirigidas por la manipulación más obscena. Y pese a tanto desafuero el juego exhibe una salud a prueba de atentados. Que ya es mérito.
 
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