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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Ruidos y estridencias traen problemas

12 de abril de 2018

Lo anticipábamos días pasados: se estaba haciendo demasiado ruido, sobre todo en Madrid, con los salones y su proliferación. Y advertíamos que armar tanta bulla era dar pié a que los amigos del sensacionalismo, del amarillismo y la manipulación aprovecharan la oportunidad para meterse con el juego. Y no con buenas intenciones o con ánimo constructivo. Sencillamente pronosticamos que sería al revés: para explotar el lado negativo del juego, echar mano de los consabidos prejuicios y tirar porquería sobre la actividad.

Dicho lo anterior ya saltó la liebre. Los Podemistas de Madrid han instado al gobierno de la Comunidad a crear una Ley de Juego para prevenir la ludopatía, formar un consejo e ir pensando en la constitución de un organismo que, si de ellos dependiera, no harían otra cosa que prohibir y demonizar todo lo que despida aromas de prácticas de azar. Sin entrar en análisis, con condenas anticipadas y sin atender a defensas. Porque éstos tíos son así: aferrados a sus dogmas y consignas y fieles al pensamiento único que es santo y seña de sus actuaciones.

Supongo que se les parará los pies a los Podemistas de Madrid en su pretensión. Entre otras razones porque de juegos, como de política en general, andan más bien cortitos de conocimientos y todo lo fían en éstos temas a sacar su ración de odio y su actitud excluyente. Dándonos de paso lecciones supremas de ética y moralidad. Comunistas extremos impartiendo éstas clases. Que ya es desfachatez y jeta. Pero dura.

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