Rufino Merino Retuerta, abogado, concedió una entrevista a SECTOR. La leí entre la emoción y la nostalgia. No era para menos. Evocaba nombres y situaciones acaecidas en el bingo de Madrid que viví muy directamente. Ha sido Rufino, y es, un puntal en la existencia de ASEJU asociación a la que ha dedicado casi medio siglo y a la que ha rendido grandes servicios, algunos fundamentales para la marcha de sus salas. En la época dorada de la actividad eran 129 los bingos que funcionaban en Madrid. Y el sector demandaba de mucha sabiduría, y de mucha mano izquierda, en lo jurídico y laboral para salir adelante y sortear obstáculos que no eran pocos. A ambas funciones se entregó Rufino Merino dando sobradas muestras de su talante profesional y de un sentido de la caballerosidad que continúa siendo uno de los rasgos sobresalientes de su personalidad.
La memoria de Rufino, rica en múltiples experiencias sobre el bingo y sus protagonistas de las primeras etapas, refleja con nitidez la historia de ASEJU, de sus forjadores y de quienes ostentaron el mando asociativo a lo largo de cuarenta y siete años. Me cabe la enorme satisfacción de haber compartido una estrecha relación con ASEJU y sus directivos en los tiempos en los que Merino desempeñaba funciones de la máxima relevancia. De ahí me vino una amistad de buena ley con Paco Manzano, figura clave en la trayectoria de la asociación, de la que lo era todo, desde presidente a secretario general y cuya proverbial elocuencia corría pareja con su elevada humanidad. Solíamos coincidir en las vacaciones de verano en la playa de Cullera, de la que estaba enamorado, y compartíamos alguna que otra buena comida con paella incluida.
Con Manzano, en la época de Colubi, estreché lazos de confidencias y afectos. Y posteriormente con José Luis de Pedro Videgain viví muy de cerca todos los avatares de ASEJU que no fueron pocos. Y en primera línea siempre, pero ocupando por decisión propia un segundo plano, Rufino Merino, asesorando, templando, poniendo rigor y cordura en el tratamiento de los asuntos de su competencia. Hoy es por derecho historia viva de ASEJU y también del bingo español y le cabe el inmenso orgullo de que su hijo, José Luis, cogiera el testigo de su legado y sea en la actualidad una pieza esencial en la navegación asociativa, no siempre fácil, de ASEJU. Merino, nombre de arraigo y solera en un sector que les debe lo suyo.






