Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Rufino Merino, en la hora final

10 de abril de 2026

Los que viajamos en el último tren de la vida, que en mi círculo de amigos y allegados son cada vez menos por razones de edad avanzada, cuando nos llega la noticia de que uno de los nuestros llegó a la estación término para decirnos adiós se nos encoge el alma. Lamento sincero por el que se fue y una reflexión Intima respecto al epilogo más o menos cercano que nos aguarda. Escribo éstas palabras al tener conocimiento de la hora final de Rufino Merino Retuerta, un personaje de muchos quilates, humanos y profesionales, en la existencia de ASEJU y en el bingo de Madrid que se nos ha ido dejando entre quienes le tratamos una sensación de cierre de etapa de un ciclo asociativo en el que Rufino, y otros nombres que nos dejaron antes, forjaron la historia del bingo madrileño.

Le dediqué a Rufino Merino un artículo el pasado 16 de marzo. Sabía por José Luis que su estado era delicado en ésos momentos, pero seguía enviándome a través de su hijo abrazos y la cordialidad propia de un espíritu expansivo que en el trato directo resultaba contagioso. No esperaba en modo alguno un desenlace tan próximo. Y al tener constancia de ello no puedo resistirme a la evocación, a la búsqueda del tiempo perdido que en el caso de Rufino me lleva a una de las primeras ferias del juego, celebrada en Barcelona, en las que tuve oportunidad de conversar con él y apreciar su sabiduría en materia de bingo tanto jurídica como laboral. Y lo hacía, y ahí radicaba su mérito, con tanta naturalidad como carencia de afectación.

Hubo una etapa de mi quehacer periodístico vinculado al juego que me acercó mucho a ASEJU. Con algunos de cuyos directivos trabé sólida amistad y tuve fuertes discusiones, prevaleciendo por encima de todo un afecto sentido. Nombres como Manzano, De Pedro, Palmero, Marchan están instalados en la plaza mayor de mi memoria. Y junto a Rufino cubrieron una fase crucial en la existencia de ASEJU.

La marcha de Rufino Merino Retuerta hacia el más allá no impide que los que le conocimos y apreciamos mantengamos en lo alto el afecto hacia su figura caballerosa y cordial. Para José Luis, y su familia toda, vaya desde la avenida el testimonio de mi dolorido sentir.