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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Resignación del juego en Cataluña

6 de abril de 2017

Aquí y ahora, o un poco más arriba de Vinaroz, viene al pelo el popular dicho del virgencita que me quede como estoy. Y al pobrecito le faltaba una pierna y estaba tuerto. Pero quién no se consuela es porque no quiere. Y la resignación es virtud teologal muy alabada, sobre todo cuando se recomienda desde el púlpito para los demás y no para uno mismo.

Viene ésta introducción a cuento del estado anímico en que se encuentra el juego en general en Cataluña: resignado. Hablas con unos y con otros, da igual que sean grandes o pequeños, operadores, fabricantes y comerciales, que de sus palabras y opiniones extraes idénticas conclusiones: hay una especie de fatalismo ambiental, de conformismo obligado que recomienda que nada se mueva pues, en caso de hacerlo, todo apunta a que irá a peor.

En Cataluña la política oficial, la que emerge de los que mandan, está dedicada exclusivamente al “prusés”, a la proclamación de la república catalana; a la apertura de embajadas; a la manipulación de la historia, la contaminación de la educación y el lavado de cerebro a través de los medios generosamente subvencionados. Y más allá de éste folletón, que cansa, aburre y llega al hastío apenas hay nada, nada de utilidad política.

En el juego de Cataluña la situación es la sabida: sin novedad en el frente empresarial. Tranquilidad, semiparalisis regulatoria y a esperar tiempos mejores. El sector manifiesta que apenas mantiene más que esporádicos contactos con la responsable del asunto que, al parecer, está en otra onda. Que podemos figurarnos cual es. Y lo dicho: resignación y aguardar a que escampe

La burguesía catalana, que fue nacionalista pero no independentista, se ha ido plegando sumisa al oleaje soberanista. Falta de nervio para plantar cara al disparate, y cómoda bailándole el agua a los que mandan, se ha subido al carro que discurre hacia no se sabe dónde. Y la gran patronal, cuyo peso económico y social es más que elevado, que era la entidad llamada a plantarse y hacer un llamamiento serio a la cordura, dejando sentir su influencia que es mucha, tampoco ha querido mojarse en demasía. El capital suele ser cobarde por naturaleza y más frente a los que tienen la sartén del boletín oficial por el mango.

Puestos delante de lo que acontece en ésta Cataluña de hoy, ¿ resulta extraño que el juego esté resignado ? Ya saben: que me quede como estoy. Porque de lo contrario: ¡ madre mía que vienen los de la CUP !.

 
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