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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Que unos socios escuchen a los otros

5 de septiembre de 2016

Siempre se ha afirmado, porque responde a la realidad, que la administración y los empresarios del juego son socios, puesto que comparten reglamentariamente los ingresos derivados de sus cifras de negocio. Al ser esto así, y venir impuesto por unas normativas que aún habiéndose flexibilizado son extremadamente intervencionistas, lo normal sería que los socios intercambiaran con frecuencia propuestas, ideas renovadoras y proyectos de mejora con el objetivo puesto en el beneficio mutuo. ¿Se produce en la práctica éste diálogo, éste tú a tú entre iguales del que salen las líneas de actuación que marcan la actividad del juego?. En teoría sí. En la práctica se impone el criterio del socio que tiene el boletín oficial en la mano y que decide según considera. En ocasiones atendiendo a peticiones que se le formulan y en otras pasándoselas por el forro y actuando con la potestad conferida por el ordeno y mando.

Que las relaciones de las administraciones y las asociaciones empresariales del juego no son las que eran quince o veinte años atrás es evidente. Que existe mayor fluidez en los contactos y mayor sensibilidad por parte de los reguladores para acercarse y tratar de resolver las preocupaciones sectoriales también. Pero subyacen tics autoritarios en algunos casos y distancias puestas por el administrador, que olvida su condición de servidor público, y provocan la desconfianza y la decepción del administrado hacia quién está llamado a tratar de resolver sus problemas.

Abordo esta cuestión ante la medida del gobierno de Aragón de que los empresarios valoren el funcionamiento del servicio de autorizaciones y sanciones y puedan aportar opiniones y críticas. Todo ello con la intención de hacer el servicio más efectivo. La iniciativa, adoptada por la directora general de Justicia e Interior, Mª Ángeles Júlvez, denota un espíritu aperturista y una asunción de las críticas, que seguro que llegarán, y que tendrán que ser atendidas si responden a deficiencias o fallos justificados. ¿Qué cual será la efectividad real del intento?. Está por ver pero traduce, de entrada, una voluntad de escuchar y atender al administrado que ya es positivo.

¿Qué juicios emiten muchas asociaciones sobre los servicios administrativos del juego, sobre su eficacia, atención y rapidez?. Hay que oírles hablar del papeleo, la lentitud, las demoras a la hora de resolver y la displicencia de algunos funcionarios y del funcionamiento absolutamente negativo de algunos de éstos servicios. ¿Forma de hacerlos más eficaces y diligentes?. Que los socios se hagan eco de lo que piden los otros socios. Que para eso navegan en el mismo barco.
 

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