Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Parar la partida

17 de abril de 2019

Hay que parar la partida. Por breves días pero conviene hacerlo. Y disfrutar del lado amable de la vida. Ese que nos permite desinhibirnos, romper las reglas, cambiar las normas cotidianas y tumbarse cara al sol de la alegría. Hay que quitarse la americana, la de vestir y la interior, y disfrutar de los pequeños momentos que dan sentido y lirismo a la existencia: el silencio del campo roto por el canto de las aves; la inmensidad del mar que nos llena los ojos de azul claro; la magia de un paisaje, el cabrilleo de una barca entre las olas blancas. Son momentos que alimentan lo más íntimo de nuestro espíritu, que nos devuelven una parte mínima del tiempo perdido, que nos ayudan a saborear lo fugitivo que permanece y dura.

Hay que parar la partida y tomarse un respiro. Respiro hondo para coger brío y templar las fuerzas. El juego está siendo acosado con furia desatada. Sin miramientos y con soflamas disparatadas. Por lo que resulta más que recomendable aprovechar la coyuntura de éste paréntesis de pascua para hacer de la evasión un ejercicio reposado, de los que contribuyen a percatarnos de lo grande que es la vida cuando paladeamos sus pequeñas cosas, sus goces del alma que nos humanizan y conmueven. Eso es lo que hay que buscar. Lo otro, la pelea a cara de perro vendrá después. Vivamos el instante.

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