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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Manuela, nunca adiós

28 de enero de 2026

ZITRO nos anunció ayer la jubilación de Manuela Jiménez, vicepresidenta de la compañía. En 2025 Johnny Ortiz declaraba a nuestra revista en plan confidencial que la retirada oficial de su mano derecha, y también izquierda, tendría lugar con posterioridad a ICE 2026. Y así ha sido. A los pocos días de finalizado el evento, en el que Manuela hizo valer una vez más sus grandes dotes de anfitriona, se comunica el pase a la reserva de una profesional de muchos quilates que ha sido alma y vida de la empresa desde que ésta arrancó su brillantísima trayectoria en España hasta extenderse por el mundo.

No es la hora del adiós. Esta fórmula protocolaria nunca será válida, al menos para nosotros, con la figura de Manuela Jiménez. Con la que a lo largo de los años, que ya son muchos, hemos establecido vínculos de relación que no entienden de la palabra adiós como señal de despedida. No, descartamos por completo ésta expresión. Porque no sirve cuando se han compartido afectos, se ha profundizado en intimidades y, por encima de discrepancias o pequeños desacuerdos, ha prevalecido un sentido de la reciprocidad que nos ha identificado en lo positivo de la vida que es el de tener amigas o amigos que valgan la pena. En el caso concreto de Manuela lo ha valido y en grado sumo.

Nunca adiós, Manuela, nunca. Porque seguiremos hasta que el cuerpo aguante, que no acierto a predecir cuanto, cruzando confidencias, evocando escenas, poniendo el acento en lugares y circunstancias en los que coincidimos y que permanecen en la plaza mayor de la memoria.

Nunca adiós, Manuela. Pero añoranza sí. ZITRO es potente y cuenta con un equipo humano de muchos quilates. Y tú ocupabas allí un lugar preferente por tu saber estar y actuar. Por ser experta en medir distancias y palabras. Por mantener una línea de comportamiento inalterable que daba solidez y afabilidad a tu impecable gestión. Tu marcha, lo siento, deja un hueco que supongo será cubierto pero que añoraremos aquéllos que te queremos y entre los que me cuento y pongo en primera línea.

Nunca adiós, Manuela, nunca. Un hasta siempre que se mantendrá día a día como síntoma de vitalidad que permanece inalterable entre ése mar de afectos que nos mantendrá cercanos por los siglos de los siglos. Y que duren mucho, querida.