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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Lo que necesita el bingo de Madrid

18 de marzo de 2026

Si examinamos la situación del bingo con mirada que abarca todos los territorios las imágenes son dispares. Enfocamos el vaso lleno de Andalucía, merced a la aplicación de una política normativa y fiscal aprobada por la Junta que ha permitido disparar las ventas y poner al sector frente a un futuro esperanzador. Queda pendiente allí el aumento del número de máquinas autorizadas, una aspiración que confían se resolverá más pronto que tarde.

El vaso vacío, la otra cara sectorial, la tenemos en Cataluña y la Comunidad Valenciana donde prima el abandono normativo, el impuesto confiscatorio y una fiscalidad que en ciertos tramos valencianos alcanza el 50%, todo un torpedo en la economía de las salas.

Entre los dos extremos opuestos citados está la Comunidad de Madrid, que está subiendo ventas de manera ligera, defendiéndose con el 20% de tasa, pero que continúa desenvolviéndose con no pocas dificultades a la hora de hacer balance como lo testifica el progresivo cierre de salas.

Para salir del bache, para frenar la clausura de bingos Madrid viene demandando una revisión normativa. Poniendo especial atención en la oferta de máquinas existente en la actualidad. Este es un capítulo que demanda una urgente puesta al día. Los estudios llevados a cabo sobre éste punto ponen de manifiesto que la multioferta es el único recurso viable para garantizar el futuro de las salas que quedan. Esta es una operación que el sector considera no admite excesivas demoras puesto que de lo contrario se irá entrando en una fase cada vez más aguda de decaimiento, de cierre de establecimientos y de pérdida de puestos de trabajo.

ASEJU, punta de lanza en la defensa de los intereses empresariales, viene poniendo sobre la mesa la urgente necesidad de dinamizar el bingo de Madrid mediante la aplicación de medidas revitalizadoras. Y así se lo ha expuesto a la Comunidad.

La asociación que preside José Luis de Pedro Ramonet, con la participación esencial de José Luis Merino, se está mostrando como un interlocutor de la Administración reflexivo y cooperante, presto siempre a colaborar. Un factor que debe valorar la Comunidad y una razón de mucho peso para adoptar las mejoras que el sector plantea.