En la Feria Taurina de las Fiestas de la Magdalena en Castellón, que tendrá lugar estos días, en una de las corridas los astados serán de la ganadería de Los Espartales, que gestionó con apasionado fervor quién fuera su propietario y mi amigo, José Luis Iniesta Vázquez, de quién guardo grata memoria y múltiples anécdotas propias de quienes tuvieron la suerte de compartir muchos momentos, algunos emocionantes e inolvidables, en sendas trayectorias que tuvieron al bingo de principal afluente.
Era José Luis un empresario de carácter múltiple, que abarcaba varios y muy distintos sectores, y que a todos imprimía su entusiasmo y una voluntad de trabajo francamente encomiable. Cuando hablaba de toros, de sus días en el campo, de sus emociones al llevar sus astados a las grandes plazas de España se le encendían los ojos y se le abría el corazón. Era un taurino de pro y supongo que hubiera sufrido lo suyo de encontrarse con una oposición a la tauromaquia tan sectaria como excluyente. Me invitó en reiteradas ocasiones a su finca de Badajoz, en la que se dejó tantas cosas y tantos esfuerzos, pero nunca encontré oportunidad para corresponder a su cortesía y lo he lamentado en más de una ocasión.
Sabido es que no limitaba José Luis su faceta empresarial al mundo del toro. En el ámbito hotelero poseía el establecimiento de referencia para acoger a los visitantes que llegaban a Badajoz, al que trataba de imprimir el sello de calidad que distingue a los hoteles de acreditada tradición. En éste mundo se desenvolvía con la naturalidad de quién puede presumir de muchos y notables contactos dados sus conocimientos y su innato don de gentes.
En el bingo se significo pronto por su espíritu asociativo. Primero formando parte de ASEJU, que entonces tenía dimensión nacional, y más tarde constituyendo AEBEX, en Extremadura, para convertirse en uno de los principales soportes de CEJ patronal que lideró hasta el extremo de impulsarla y llevar los problemas del bingo a Europa mediante la formación, junto a Reino Unido, de EUBINGO.
En el plano personal José Luis era un tipo muy cordial, con grandísimo sentido del humor y con el que te lo pasabas en grandes De palabra fácil solía pronunciar discursos pletóricos de elocuencia y emoción que sabían calar en sus auditorios. Evoco muchas charlas, muchos abrazos compartidos y una amistad de buena ley que se prolongó intacta hasta su prematuro adiós. Lo más significativo es que su imagen persiste en la memoria. Y eso habla en favor del personaje.






