Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Jesús Álamo

15 de septiembre de 2020

Los empresarios hechos así mismos, los que han partido de cero y se han dado bofetadas con el trabajo y con la vida, los que han invertido todo el horario de la jornada diaria para tratar de empujar el carro de sus ilusiones y objetivos, los que han atravesado épocas de pasarlas canutas y sentido el dolor de la desesperanza no echan nunca la toalla y permanecen firmes en el ring de la faena aunque reciban sacudidas.

Este es el caso de uno de ésos empresarios, que inició su peripecia personal con once años y ya peina algunas canas y desde entonces no ha parado, o solo algunos ratos para dedicarse a sabias lecturas y salir robustecido y con la mente más clara.  Hablo de Jesús Álamo Martínez, que en la dura etapa que estamos viviendo sigue fiel a su filosofía vital que tiene como principal norte la pasión por la empresa, el auscultamiento cotidiano de todas sus arterias, la mirada puesta en el control de sus estrategias y la voluntad, esa sí indesmayable, de intentar superar las dificultades que se plantean, que en éstos momentos son durísimas.

Ayer cumplió años y lo celebró como siempre lo ha hecho: fiel a un espíritu del trabajo que nunca decae, que se mantiene sólido y refleja su compromiso consigo mismo y con su empresa. Por ahí felicidades.

Confesaba Jesús en voz alta: “Nunca nos hubiéramos podido creer lo que nos está tocando vivir.” Sí, realmente tremendo. Pero Álamo sigue donde siempre ha estado, del sitio que nunca se apeará mientras la vida le dé los buenos días: Cogiendo el timón y marcando las coordenadas de navegación del trasatlántico ACRISMATIC.

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