Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Franquismo

22 de noviembre de 2021

No hay que hablar del precio disparado de la luz que igual nos obliga a volver al encendido de las velas. Ni de la gasolina que cuando llenamos el depósito nos deja tiritando. Ni de la lata de sardinas que nos ha subido un euro o el kilo de manzanas que va para arriba. Tampoco tenemos que abordar muy en serio el tema de las pensiones, cuya amenaza de recortar hace que nos entre el tembleque. No es cuestión de ponernos a comentar el atraco de los bancos, que no contentos con suprimirnos sucursales y servicios de caja, nos cobran hasta por respirar. Ni se trata de mostrar nuestra indignación por los impuestos que nos fríen los bolsillos y los vacían hasta dejarlos a cero. Son asuntos reiterativos, de escasa entidad social y que no merecen que perdamos el tiempo con ellos.

En España ahora mismo lo que preocupa a la ciudanía, lo que la lleva a mal traer, no le permite conciliar el sueño y la tiene obsesionada es la cosa ésa del franquismo. Que si Franco por aquí, que si Franco por allá. Lo que acapara la atención del pueblo es lo que aconteció sesenta años atrás. Lo urgente es indagar sobre las barbaridades que hizo Franco. Las de los otros ni tocarlas, por supuesto. Aquí todo gira alrededor de Franco y el resto es pecata minuta. El país, afortunadamente, solo cuenta con Franco como problema. Lo otro es la Arcadia feliz, el bienestar garantizado, la opulencia que no cesa.

Tras lo escrito habrá que rematar la faena copiando el titular de el diario El País, cada día más populista: “La Ley de la Memoria Democrática es el proyecto estrella del gobierno.” Pues ya está todo dicho.   

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