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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Eterna burocracia

9 de noviembre de 2020

Un Ayuntamiento tendrá que indemnizar a un salón por tardar dos años en conceder la licencia ambiental. Uno lee noticias como ésta y casi le da un pasmo. ¿ Puede una ciudad y sus residentes, que pagan venga bien o mal religiosamente todos los tributos municipales, estar en manos de un aparato administrativo tan lento, tan negligente y tan inútil como el que aludimos ? ¿ Que sentido del servicio público tienen entidades oficiales que dispensan ése trato absolutamente desconsiderado hacia los ciudadanos y sus empresas ? Hechos de ésta naturaleza demuestran que la vocación de servicio no existe para muchos de aquéllos que están obligados a ejercerla y que se ciscan en ella.

Sigue siendo proverbial, por desgracia, la lentitud exasperante de que hacen gala las administraciones, sean estatales, autonómicas o municipales. Que en algunos casos continúan presas de una indolencia que no es capaz de sacudir ni el ordenador ni las nuevas tecnologías. Persiste una galbana que viene de antiguo en el funcionariado, la cantinela del vuelva usted mañana o póngase a la cola, que le tocará si le toca, y actitudes similares. Que en el juego suelen prodigarse con bastante asiduidad. Y de eso saben mucho bingos, salones y homologaciones de máquinas. Cuyos expedientes se eternizan y duermen el sueño de los justos, más bien injustos, en cualquier despacho.  Con éstos métodos y ésta burocracia que parece añorar la ventanilla, el manguito y la consabida póliza, además del vuelva usted pasado mañana y si puedo le atenderé, seguiremos contando con un aparato administrativo de segunda división que frena nuestra economía. Y que no está, ni de lejos, a la altura de las exigencias actuales. En los que la celeridad manda y se impone.    

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