Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Estupidez política

1 de diciembre de 2020

No es extraño que una buena parte de la ciudadanía española abomine de la clase política. En general y quizás con algunos, pocos, distingos. Los partidos y sus integrantes buscan llamar la atención a costa de lo que sea: prometiendo lo que no van a cumplir, mintiendo con descaro, haciendo del oportunismo fácil norma de conducta y de las promesas o compromisos papel mojado.

El juego privado es tema recurrente sobre todo para la extrema izquierda. Que lejos de disimular su odio hacia la actividad hace de ella arma arrojadiza a la menor oportunidad. Ahora se ha sumado a la ofensiva VOX, de Murcia, que contando con el PSOE quiere que no existan salas de juego en los núcleos urbanos de la Región y los condena al lazareto de los apestados, lejos muy lejos del mundano ruido.

Y es que éstos políticos, con amplia mayoría de vía estrecha y atributos intelectuales más bien escasos, viven por y para ver quién disparata más, quién alcanza mayores sobresalientes en necedad, quién resultaría, tras un examen no muy riguroso, más incapacitado para el ejercicio de las responsabilidades públicas.

Lo de Murcia es otro ejemplo, y son ya demasiados, de la estupidez escandalosa de cierta clase política. Ojo que abunda.  

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