Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

El vodevil de Madrid

28 de marzo de 2017

El vodevil es un género teatral de comedia frívola y disparatada que se distingue por una escenografía con muchas puertas por las que los personajes entran y salen sin darse respiro. Y en ése frenesí de entradas y salidas estallan los equívocos, reina el esperpento y el público sonríe o se monda de risa dependiendo de la gracia del autor.

En Madrid los grandes proyectos relacionados con el juego están adquiriendo un aire de vodevil. Donde los inversores desembarcan en la Comunidad por la puerta de Alcalá, se les abren todas las puertas del gobierno autonómico y después del consabido despliegue de fantasía, con cientos de millones de por medio, puestos de trabajo a barullo y riqueza para dar y vender cogen las puertas de salida, o se les invita para ello, y se largan con viento fresco.

Lo de Eurovegas fue un chasco de los de no te menees. Desde el principio nos mostramos reticentes ante el proyecto que se daba por hecho. La Comunidad, a la que se le caía la baba con Adelson, se avino al milagro: regulación a la carta, fiscalidad bajo cero, facilidades las que quisieran y hasta estudiar lo de plegarse a la exigencia de encender los cigarrillos. El final de la historieta es de vodevil: El tipo de Las Vegas salió disparado por las puertas de emergencia.

Ahora había llegado a Madrid otro americano, con menos aires fantasiosos que el compadre que se largó, pero también con sus dosis de cinemascope. Y se presentó el proyecto Cordish. Con sus torres, sus inversiones millonarias y su espacio para el juego. Y la Comunidad, en principio, le concedió su placet y, como en el caso anterior, estaba dispuesta a llegar donde hiciera falta en lo referente al juego: normativa sumisa al dictado de las peticiones planteadas, fiscalidad anémica y otras prebendas. Que por otro lado se le niegan a las empresas del sector. Y cuando el asunto parecía estar más que resuelto, por boca de la propia consejería del ramo, el gobierno de Cifuentes rechaza el proyecto por no ajustarse a los requisitos necesarios y porque originaría muchos gastos a la Comunidad. Y abre de par en par las puertas de salida

Los vodeviles son piezas de teatro menores para divertirse y estimular la carcajada. No son en modo alguno obras serias para la reflexión. Que Madrid se convierta con éstos megaproyectos del juego en materia de vodevil es algo sobre lo que sí tendrían que reflexionar los componentes de su gobierno. Antes de hacer reír con tanta entrada y salida. 

 
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