Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

El calor que a veces olvida el bingo

22 de febrero de 2018

Asusta y entristece comprobar la caída brutal de público que arrastra el bingo español. Las causas de ésta progresiva desertización, traducida en el cierre de cientos de salas, son varias y prolijas. Y dan material para elaborar un estudio pormenorizado del caso. Pero echar la vista atrás y regodearse en el victimismo no conduce a nada positivo. Aquí se trata de mirar adelante y preguntarse: ¿ Que arma hay que utilizar para incentivar al público del bingo e intentar captar otro más joven ?.

Dejando a un lado la introducción de nuevas propuestas de juego, que por descontado son interesantes, el bingo cuenta con una ventaja esencial: la sociabilidad de su escenario. Que no tienen en idéntica medida otros subsectores. Una sociabilidad que hay que avivar y cuidar, con calor y mimo, con detalle y dando por asumido que en éste negocio el factor humano, el trato personal y cercano son factores fundamentales. Que en ocasiones se olvidan y así les va a algunos.

El bingo son personas reunidas en torno a una mesa. Que se acercan e intimidan. Que comparten y conversan. Que a veces buscan allí su refugio y su calor de hogar. Quienes aciertan a dárselo habrán ganado la partida de la fidelización . Y podrá seguir encarando el futuro con ciertas garantías de continuidad. 

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