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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

EJUVA y los hombres que la forjaron

2 de marzo de 2016

La Asociación Autonómica Valenciana de Juegos Autorizados (EJUVA) lleva treinta y seis años funcionando. En su primera época viví muy de cerca sus avatares y peleas por sacudirse el yugo administrativo que pesaba sobre el bingo. El juego venía de la clandestinidad y la tolerancia y los prejuicios y la doble moral se traducían en controles asfixiantes. Y algunos todavía perduran.

A EJUVA llegué de la mano de Miguel Giménez, un histórico que ya lo era antes de la legalización del juego, en tiempo de garitos emboscados y timbas clandestinas. Y de aquél contacto nació mi propuesta de editar una revista con la cabecera de la asociación que aprobó su entonces presidente, José Manuel de Luz, amigo del alma y personalidad afectiva. EJUVA fue el antecedente de SECTOR DEL JUEGO y la simiente que permitió que nuestra cabecera liderara la actividad del bingo en España y se extendiera, potenciándolos, al resto de subsectores.

Desde el despacho que ocupé en la que era primera sede de EJUVA, en la calle Bailén de Valencia, tuve relación de primera mano con los empresarios locales y nacionales. Me asomé a la ventana por la entraba la luz primera de CEJ y traté a las gentes que conformaron la Confederación en aquélla etapa incierta e ilusionante en la que había muchos hechos que contar y aspiraciones que reivindicar y más cosas que callar. Por eso no puedo menos que sonreír cuando escucho opiniones o disparates de quienes hablan del bingo de oídas y desafinan.

Este bosquejo de lo que EJUVA ha significado para el bingo valenciano y español, al que apoyó en los momentos más delicados de CEJ, me acerca de nuevo a los que forjaron la asociación y a los que siguen en ella. Y celebro los premios que la Federación de Ocio, Turismo y Juego de la Comunidad Valenciana (FOTUR) ha otorgado a dos empresarios que la han presidido: José Vicente Serneguet y Manuel Navarro. Del primero debo decir que traté a su padre cuando era directivo de EJUVA y regentaba el Bingo Ateneo Marítimo, un barrio en el que están mis raíces; y del segundo, con el que mantuve una relación estrecha y siempre impecable, añado que compartí momentos de trabajo y de confidencias personales que evoco con satisfacción.

Son páginas de EJUVA que rememoro hoy cuando sus gentes destacadas, las que trabajaron y lucharon por la asociación, reciben el reconocimiento merecido.
 

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