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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Depresión sectorial

4 de marzo de 2020

Los desayunos de cada mañana vienen un día sí y otro también acompañados de idénticas noticias: que si las distancias, los menores, los centros escolares, la responsabilidad, los rehabilitados. Son cantinelas machaconas, nada originales, que provocan mucho hastío. Y que independientemente de sus resultados están consiguiendo un objetivo que sí debe preocupar: el de una cierta depresión sectorial.

La industria del juego es más influenciable que otras respecto a las decisiones políticas. Y lo es porque depende de ellas a la hora de su funcionamiento. De ahí que ante determinados anuncios o proyectos normativos cunda el desánimo y el decaimiento se deje sentir de manera más o menos generalizada.

El sector ha pasado épocas duras y hecho frente a disposiciones regulatorias que estuvieron a punto de dinamitarlo. Y peleó, saltó sobre los escollos del camino y salió adelante. Ahora no hay que dejarse acogotar con medidas que no pasan de ahí o anticipos apocalípticos. Se impone mantener en lo alto la confianza en las propias fuerzas, superar la tentación del abatimiento y pensar que los políticos también tendrán que andar precavidos antes de perpetrar cualquier barbaridad. De la que por otra parte son capaces. No nos pongamos en lo dramático y pensemos, echando mano de la fe sectorial, que el juego seguirá dando mucho juego.

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