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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Cara al Sol a tope

27 de febrero de 2026

Nunca estaremos bastante agradecidos a los que hoy gobiernan España. Y lo digo absolutamente convencido de mis palabras. Porque, con su presidente a la cabeza, ningún otro poder ejecutivo hizo tanto para fomentar la armónica convivencia de la ciudadanía. Nadie se esforzó más en derribar las barreras ideológicas para alejar a los españoles de pasados enfrentamientos. Ni combatió más tenazmente los bulos y las mentiras de la ultraderecha, dando ejemplo con la verdad por delante que constituye una de sus señas de identidad.

Lo último es la rúbrica definitiva de un gobierno cuya máxima preocupación es garantizar la tranquilidad de la población alejándola de cualquier estridencia social que perturbe la grandísima paz que disfrutamos. Por eso oír a la ministra portavoz decir que la desclasificación de los documentos del 23F obedecía a evitar que los jóvenes añoraran a Francisco Franco y no siguieran cantando el Cara al Sol me pareció un enorme acierto digno de ser festejado por todo el mundo.

Es que la cosa se estaba pasando de rosca. Que me lo digan a mí que me despiertan cada mañana los chavales cuando acuden en pandilla al instituto cantando el cara al sol a grito pelado. Así no hay manera de descansar. O cuando hacen botellón en la plaza de mi barrio y, litrona va y litrona viene, en vez de arrancarse por canciones de la Aitana o la Rosalía o del Pablo Alborán, se desgañitan entonando las estrofas del himno de la Falange brazo en alto. Y los hay que, al estilo fascista, irrumpen con sus gritos de ! Franco, Franco, Franco !, y como propina de semejante descaro lanzan al aire algún viva que otro que es coreado con entusiasmo. Esta situación, por darse con mucha frecuencia está perturbando la tranquilidad del vecindario y sembrando la inquietud social puesto que cánticos de ésta naturaleza subversiva lejos de amainar van aumentando cada día que pasa.

Que bendición tener un gobierno que acomete la descomunal tarea de sacar todos los secretos guardados del 23F, que al final resulta que son unos pocos y nada trascendentes, con la intención puesta en que los chavales no sigan dándonos la murga con el Cara al Sol y los vivas a Franco, que resultan extremadamente molestos por lo reincidentes. Ellos están en lo suyo y gracias les sean dadas: en preservar la paz social, evitar los enconamientos ideológicos e ir siempre, siempre, con la verdad por delante. Y es que no están pagados con todo el oro del mundo. Creo que tengo fiebre muy alta, perdonen.