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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Bochornoso espectáculo teatral

25 de abril de 2016

La España política, la que forman los señores diputados, alcaldes, concejales y dirigentes de los partidos están ofreciendo al país un espectáculo lamentable. Que asusta al ciudadano de a pié que tiene dos dedos de frente por lo que trasmite mediocridad, de falta de seriedad, de charlatanería barata, de impostura y teatralidad. España se ha convertido de la noche a la mañana en un escenario teatral donde ser representa el esperpento, el sainete sin gracia, la comedia casposa carente de ingenio. Y todo ello a cargo de una tropa de actores que no son veraces cuando interpretan; que se han aprendido unos textos de corrido que repiten y repiten hasta causar hartazgo al personal; que hoy levantan la bandera blanca  al día siguiente la rosa sin sentir el menor empacho; que mienten sin pestañear y hacen verdaderos alardes de los embustes que nos endilgan; que forman una pandilla numerosa de cretinos que han hecho política una ventanilla de colocaciones para asegurarse la soldada, buena por cierto, mensual.

No estoy demonizando a nuestra clase política. Que todavía cuenta con gentes aplicadas y capaces que se dedican a lo público con vocación de servicio y voluntad de hacer cosas para mejorar la vida de los ciudadanos. Me refiero a la imagen que nos vienen ofreciendo, desde hace cuatro meses, los presuntos líderes de los partidos, de todos los partidos, sus respectivos mariachis con su cargante presencia diaria en platós de televisión y medios informativos para repetir hasta el aburrimiento mensajes grandilocuentes trufados de frases hechas cuando no de chorradas. Con sus afanes bien visibles de medro personal y  menoscabo evidente del interés general. Con sus calificaciones al adversario y su nulo sentido de la autocrítica. Con su prepotencia no disimulada y su aire de perdonavidas. Con sus insultos y descalificaciones al adversario y su nulo sentido de la autocrítica. Con sus poses de actores protagonistas cuando no pasarían un casting de figurantes.

El espectáculo que están dando al pueblo, al que tanto aluden y con el que tanto se identifican, es tan bochornoso como falto de enjundia. Buscan la foto, el voto en víspera de elecciones, la luz del plató, la frase que compondrá un titular llamativo. Están dispuestos a pactar y deshacer lo pactado antes de que cante el gallo del amanecer, siguiendo los pasos del Judas de la última cena. Lo tremendo del caso es que éstos tipos, si nadie lo remedia, tienen cenas para rato. Y no hablo de Don Rodrigo.