Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Bingos de una época

5 de julio de 2019

Fueron bingos de una época que no volverá. Salas que formaron parte del paisaje de las ciudades donde estaban instalados, con parroquia fija todas las tardes, humo de cigarrillos que dibujaban neblina en el ambiente y ése emocionante tachar de cartones que hacían acelerar más de un corazón cuando faltaba el 13 para estallar de alegría cantando bingo.

Eran salas que sobresalían por desprender un cierto toque de elegancia, por crear lazos de relación entre una asistencia habitual, por aproximar el empleado al cliente y fomentar la confidencia, el buen trato, una corriente de familiaridad que servía para insuflar vida a algún que otro corazón solitario, que en el bingo encontraba calor y cobijo.

Han sido salas esmaltadas por ésa pequeña historia que escribieron las gentes que las frecuentaron, con sus tristezas y júbilos, con ésos ratos impagables de emoción y evasión que se pagan con tarifas asumibles y que, si la varita de la suerte señalaba la mesa, podía provocar un soplo de ilusión cumplida.

Uno de ésos bingos que en su época primera el Arizona, de Bilbao, todo un templo de azar revestido de policromía y distinción que nos ha dicho adiós. Fin de una etapa dorada de la que van quedando pocos supervivientes.

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