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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Bienvenidos los bingos vecinales

8 de julio de 2016

El bingo es un juego popularísimo. Lo es tanto que hay bingos ilegales, bingos playeros, bingos para jubilados, bingos asociativos y ahora, lo último y más curioso, también hay bingos vecinales. La oficialización del invento se ha producido en la región de Murcia que hermosa eres y da carta de naturaleza a que grupos de vecinos puedan montar sus propios binguetes. El funcionamiento es muy limitado, un día a la semana durante dos horas, sin fines lucrativos y con las ganancias destinadas a actividades festivas o de carácter social.

Esta idea de los bingos vecinales me parece tan pintoresca como absolutamente inadecuada. El hecho en sí es una tontería, suponiendo, que es mucho suponer, que se respeten escrupulosamente los horarios, precios de los cartones y demás. Porque supongo que para que se cumplan todos los requisitos exigidos la Administración dispondrá de los vigilantes, o serenos, previstos para tales casos. ¿ O éstos sólo están destinados a controlar y fiscalizar a quienes cumplen al pié de las letras todos y cada uno de los puntos de sus asfixiantes regulaciones ? Es una duda que me queda por aclarar.
 
Digo que lo de los bingos vecinales es una tontería como un castillo murciano, si queda alguno levantado.  Pero que hace cosquillas, sin gusto, en los genitales de un sector que está hasta el gorro de aguantar la tolerancia de bingos piratas; de denuncias que quedan sin efecto; de competencias desleales; de quejas que no encuentran el menor eco. Aquí, en cuanto te descuidas, te montan una salita de bingo en la esquina de la calle y, al cabo de pocos días de rodaje, vende más cartones que la que está a quinientos metros y lleva treinta años soportando el palo tributario, las actas de presuntas infracciones, las inspecciones a barullo, las reivindicaciones laborales y la penalización del prohibido fumar. Porque ésa es otra: en el binguito vecinal seguro que se enciende algún caliqueño que otro.
 
Habrá quién saldrá diciendo que lo de los bingos vecinales es una anécdota. O una medida propia de tontainas, de gentes de entendederas más bien débiles. De acuerdo. Aun asumiéndolo va y resulta que el bingo está hasta los cojines de las bofetadas de la competencia, que le son propinadas desde muchos lados, subsectores legalizados incluidos.
 
 Si hace años que se viene hablando de erradicar el bingo ilegal, con más palabrería que hechos, no vengamos ahora con inventos como los bingos vecinales, que aparte de dar risa no hacen más que seguir irritando a un sector cabreado por un sinfín de putadas.
 
 
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