Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Amigos

3 de mayo de 2021

En la medida que el teléfono de uno suena cada vez menos caemos en la cuenta de que hemos ido perdiendo amigos, gentes que ocupaban un lugar en nuestro pensamiento y corazón y que ya hicieron el recorrido que marca el punto final de la existencia. Y la verdad es que éstas ausencias, que en los últimos tiempos se han hecho dolorosamente ostensibles, nos dejan un vacío imposible de llenar porque con ellas se van diluyendo recuerdos y vivencias que adquirían temperatura humana, calor de inmediatez, al ser rememoradas por quienes las protagonizaron.

Al quedarse uno a solas con los recuerdos, al no poderlos compartir junto a los que fueron vividos nos queda una sensación de orfandad y las propias evocaciones que anteriormente parecían cobrar una vigencia de vísperas comienzan a palidecer en la memoria, se tornan difusas y llegan incluso a entremezclarse o ser objeto de imprecisión.

Con los amigos que son verdad y no frase hecha, con los que te has fundido en un abrazo hecho emoción y afecto, con los que experimentastes sentimientos de dolor y ausencia resulta que se estableció una relación de mayor intimidad y acercamiento que con algunos miembros de la propia familia.  Vínculos sólidos fortalecidos por el trato, por la afinidad, por la comprensión y el saber escuchar te han identificado con el amigo del alma. Al que te confiastes para hacerle partícipe de tus confidencias, de tus desengaños, de tus ilusiones y tus querencias. En todo esto pienso con la añoranza a cuestas y la mirada y el corazón puesto en las figuras, que siguen estando en la plaza mayor de la memoria, de los que se marcharon con el adiós del amigo para siempre.   

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