Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

EJUVA

26 de julio de 2024

EJUVA es la asociación empresarial de ámbito valenciano al servicio del bingo. Lo fue también como cabecera de la publicación de su mismo nombre que nació a propuesta de quien esto firma y contando con el apoyo de José Manuel de Luz Pastor por entonces al frente de la entidad. No hará falta añadir que por tan explícitos motivos me siento muy vinculado a la asociación de la que en gran medida fui en su momento cronista de su acontecer y testigo privilegiado de sus asambleas, reuniones e interioridades. En unos casos para dejar constancia informativa de las mismas y en otras para optar por la prudencia y apostar por el silencio como solución beneficiosa.

Hablo de años calientes en lo asociativo los que me toco vivir tomándole el pulso al día a día de EJUVA. En los que existía un nervio empresarial latente, una intensa labor de sus directivos en la tarea de impulsar la entidad con el objetivo puesto en alcanzar avances para un sector muy sujeto a las severas servidumbres impuestas por la Administración. Eran tiempos iniciáticos en materia de bingo, con muchas cuestiones por clarificar y muchas mejoras por alcanzar. Al margen de los diálogos y controversias con el gobierno autónomo, que en ocasiones eran de dureza extrema, estaban los problemas internos y los conceptos diversos que se tenían sobre el desarrollo del negocio entre las salas de un tamaño y de otro. No resulta extraño por tanto que haga referencia a una época intensa, apasionante, de ebullición asociativa en estado latente.

Guardo grata memoria de aquél tiempo. Y de mi relación con directivos con los que fragüé amistad de la buena y afecto sincero. José Manuel de Luz, mi introductor junto a Miguel Giménez en las funciones periodísticas relacionadas con la asociación. Tono Peñalver, amigo y confidente. Rafael Romero, Julio Orero, Serneguet padre, Javier González que incendiaba los temas, y Pedro Paredes, Toni Dolz, el abogado Rafael Moscardó, que me ayudó y mucho en asuntos delicados. Hasta llegar a Manolo Navarro y no olvidar, por descontado, la figura de un Julián Sánchez al que he conocido y tratado como miembro de todas las directivas y con un imprescindible Juan Carlos Arnau. Son memorias de un ayer que permanece vigente en la memoria y lo que es más importante: en el corazón.