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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Hostelería y su pregunta

5 de junio de 2023

Corre como una ráfaga de punta a punta del país la escasez de mano de obra cualificada para trabajar en hostelería. No se encuentran profesionales, es el clamor general. Y el problema es gravísimo, se subraya, porque la ausencia de personal solvente, preparado para prestar un servicio diligente y cordial, deteriora la imagen de una España donde la hostelería es un pilar fundamental del turismo, un eslabón que si se deteriora, algo que está sucediendo de manera alarmante, pondrá en cuestión los resultados finales del negocio.

No hay manera de localizar camareros que entiendan el oficio, que sepan manejarse y entender, que conozcan las reglas de oro de su cometido. En la actualidad quienes aspiran a la función de camarero son jóvenes sin ninguna experiencia en la mayoría de los casos, que a la vista de turnos, emolumentos y exigencias de currar en festivos o se cansan muy pronto del trabajo o de entrada declinan la propuesta.

Hoy, con la tele como pantalla embaucadora de carreras luminosas, todos aspiran a chefs de cocina. Todos quieren ser estrellas y llevárselas de paso en el bolsillo de los triunfadores. La realidad es que, fantasías aparte, la mayoría se quedan en el camino y los que se meten en la industria tropiezan con una realidad muy distinta a la soñada.
 
Pese a la efervescencia de los cocineros también se registra un déficit para cubrir las demandas. Y volviendo al nudo inicial lo de los camareros se ha convertido en odisea que hace temblar los cimientos de la industria. Fruto de ésta situación es que hasta en los restaurantes de renombre en muchas ocasiones te dispensan unos servicios deficientes.
 
Para terminar queda una pregunta en el aire: En hostelería la mano de obra cualificada se ha convertido en una búsqueda inútil. La industria tendrá que hacer balance y autocrítica. ¿Las jornadas de trabajo muy dilatadas, las servidumbres en días festivos reciben como contraprestación unas remuneraciones económicas adecuadas o incentivadoras? La respuesta merece, pienso, una meditación rigurosa y objetiva. Porque de lo contrario el problema se agudizará. Y mucho.