La recaudación líquida acumulada por los tributos del juego en Canarias alcanzó aproximadamente los 31,2 millones de euros entre enero y junio de 2026, lo que representa cerca del 48,5% del objetivo presupuestario anual, fijado en 64,6 millones. El balance refleja una evolución desigual entre las distintas modalidades, con una ralentización de las máquinas recreativas y un comportamiento más favorable del bingo.
Las máquinas recreativas, tradicionalmente la principal fuente de ingresos fiscales del juego en el archipiélago, registraron un ritmo de autoliquidaciones más lento de lo previsto, especialmente en el ámbito de la hostelería. Entre los factores señalados figura la retirada progresiva de terminales para adaptarse al límite normativo regional de 7.200 máquinas activas.
Por su parte, el bingo mostró un ligero crecimiento interanual en la facturación de cartones, contribuyendo a compensar parcialmente la desaceleración de las máquinas. En cuanto a casinos y apuestas presenciales, la recaudación se mantuvo, según el balance aportado, en niveles estables, sin alteraciones significativas respecto a las previsiones.
Los datos del primer semestre sitúan así los ingresos fiscales del sector cerca de la mitad de la previsión anual. No obstante, el cierre de 2026 dependerá de la evolución de cada modalidad durante los próximos meses.
De cara a 2027, el análisis facilitado apunta a una decisión de mantener sin incrementos la fiscalidad del juego en los presupuestos autonómicos. La intención sería evitar una mayor presión sobre las empresas y el empleo del sector en un contexto marcado por las restricciones regulatorias y la estabilización de la actividad presencial.














