La prohibición de las apuestas en Brasil deja un coste de 1.350 millones de reales en once días

| 8 de octubre de 2026

La suspensión del mercado regulado de apuestas deportivas y casinos online en Brasil ha supuesto, en apenas once días, un impacto estimado de 1.350 millones de reales, unos 271 millones de dólares, para los operadores con licencia, según la estimación de Blask a partir de los datos oficiales de actividad.

La Medida Provisional 1.394 prohibió desde el 25 de septiembre los nuevos depósitos y las apuestas, mientras que el 6 de octubre las plataformas reguladas dejaron de operar completamente en el país.

La estimación toma como referencia los 20.070 millones de reales de GGR registrados entre enero y junio de 2026, equivalentes a unos 111 millones de reales diarios, ajustados sobre la base de un mercado que mantenía una evolución creciente antes de la entrada en vigor de las nuevas medidas.

El cierre afecta a un mercado que había alcanzado una importante dimensión tras el proceso de regulación. Durante 2025, las apuestas online movilizaron más de 220.600 millones de reales, mientras que la Administración ingresó alrededor de 9.000 millones de reales en impuestos, según los datos recogidos en el análisis.

El futuro del mercado regulado, en manos del Congreso

La medida abre ahora un periodo de incertidumbre sobre el futuro del mercado brasileño. El Congreso dispone de 120 días para mantener o rechazar la Medida Provisional 1.394, mientras que los operadores han recurrido también a la vía judicial.

Uno de los principales interrogantes se centra en el posible desplazamiento de la demanda hacia operadores no autorizados. Las empresas del sector han advertido de que la desaparición de la oferta regulada podría favorecer el crecimiento de plataformas clandestinas, mientras que el Gobierno brasileño ha anunciado un refuerzo de las actuaciones contra el juego ilegal.

La decisión también tiene consecuencias para el deporte brasileño, especialmente para el fútbol, que en los últimos años había incorporado a las casas de apuestas como uno de sus principales sectores de patrocinio.

Brasil afronta así un cambio radical respecto al modelo de regulación desarrollado durante los últimos años. El país había creado un mercado nacional de operadores autorizados y ahora mantiene suspendida esa actividad a la espera de la evolución de la medida provisional y de las decisiones que adopten el Congreso y los tribunales.